Gary Stempel cometió sus errores. Se equivocó en mantener posturas absolutamente extremas con sus decisiones: es así... así y así.
Pero a pesar de ello está aquí en Panamá, dando la cara, saludando a sus vecinos, con su familia, no se fue como Guimaraes. El día de mañana lo encuentro en un mall y de seguro seguirá trabajando con los más pequeños.
A Panamá Gary le ha hecho más bien que mal. Entonces no se merecía recibir la noticia del “bye bye” por un comunicado, si el día anterior todavía tenía la ilusión de seguir. A mi no me gustaría que me dejaran así, ni un jefe, ni una novia, ni nada en la vida, ¿a quién le gustaría? ¿A usted?