Cuando el hábil delantero tenía 13 años presentaba una estatura inferior al promedio de muchachos de su edad: alrededor de 1,46 metros. Entonces se sometió a un control médico y se enteró de que sufría un retraso en el crecimiento (desarrollo de la estructura ósea).
Existía un tratamiento disponible, pero la familia de Leo no podía afrontar el gasto ya que su padre, un ex trabajador de la industria metalúrgica, sólo recibía una escasa ayuda de su obra social.
La negativa de varios clubes argentinos de hacerse cargo de los costos influyó en la decisión del argentino de emigrar a probar suerte en Europa. La familia Messi deambulaba por Barcelona agotando sus recursos y pidiendo a gritos una oportunidad para su hijo. Pero a Juan Lacueva, ejecutivo del Barça, no se le escapó el talento del argentino. Entonces, Jorge Messi se reunió en una comida con Carles Rexach, director deportivo del club, y le dio un ultimátum: un contrato o se llevaba a su hijo. Rexach no lo dudó, cogió una servilleta y escribió: “Yo, Charly Rexach, me comprometo a contratar a Lionel Messi en las condiciones pactadas y a pesar de la contra interna que existe en el club”.