No hay duda de que el amante de la selección nacional de fútbol, esa Marea Roja, comienza a tomar fuerza para inundar hoy las gradas del estadio Rommel Fernández para apoyar a sus guerreros rojos en el duelo “amistoso” frente a la selección de Costa Rica.
Hoy, cuando el reloj marque las 8:00 p.m., y suene el silbato del mexicano Luis Santander, las cuerdas vocales de miles de soldados rojos gritarán “Vamos, Panamá” “Cómo no te voy a querer” y “Viene el gol”, para alentar a los suyos, en un choque con ribetes pasionales con que se juegan estos partidos, en los que la palabra amistoso es mero protocolo porque no hay nada de amigable entre estas dos selecciones.

Pero así mismo, esas miles de gargantas pedirán con alma, corazón y vida un triunfo de la Roja sobre el cuadro tico, ya que no se les gana a los vecinos del oeste desde el 2011, y las dos últimas salidas frente a los costarricenses nos han sacado el partido del bolsillo.
Ojo, señor Hernán “Bolillo” Gómez, hoy no habrá excusa que valga porque la marea subirá en el Rommel, y esos fanáticos que pagan por sus entradas para apoyar, esperan que los suyo no sean los que se ahoguen en goles.


