Escritora
¡Dame toda la plata de la caja! ¡Quieto o te entierro el filo- dijo el maleante al propietario del almacén “ATIAS”, ubicado en la entonces Avenida 4 de Julio”. (Hoy Avenida de los Mártires).
Otro asaltante, también armado con su puñal , mantenía amenazada a una pareja; indudablemente turistas.
EL “jefe” recibió el dinero y su “asistente” preguntó:
- Les quito el reloj y la cartera?- ¡Chuleta! –le gritaron –¡ No te metas con IPATCITO!
Luego salieron corriendo por Calle “J” para alcanzar su refugio en “Sierra Maestra”, de El Marañón. El turista tenía mas de $l.000.
Esto sucedió en Panamá en la década de los setenta. Fue significativo comprobar cómo una campaña de Conciencia Turística, bien estructurada y puesta en marcha con tenacidad y valentía, logró hacer germinar en “un hijo del Marañón” los mensajes positivos que transmitía “IPATCITO”; el montunito “alado” que fue siempre su vocero y a todos decía: "Explota el turismo, no al turista".
Así como antaño, surge también hoy como un reto vibrante la necesidad de acercarse al factor humano para depositar en el mismo la semilla de los valores positivos; incluyendo desde luego los cívicos y morales. Los equipos docentes gubernamentales y los del sector privado; cuya misión está identificada con el desarrollo educativo en las escuelas de enseñanza primaria, cuentan con el respaldo de grupos que integran diversas asociaciones de escritores, así como de agrupaciones culturales y artísticas.
Es valioso el aporte que han, están y pueden continuar ofreciendo los escritores de literatura infantil, los cuenta-cuentos, los círculos de lectura, la siembra de libros, las bibliotecas infantiles y varias otras actividades.
Es necesario el respaldo a nivel estatal.
Como dice una frase de autor anónimo hay que: “sembrar la paz en los espíritus y alarma en las conciencias: he aquí todo un programa”