Los mecanismos constitucionales de la sucesión presidencial comenzaban ayer a operar en Bolivia después de que el presidente Hugo Banzer, de 75 años, confirmara su intención de renunciar el próximo 6 de agosto, en un mensaje televisado desde Washington, donde permanece hospitalizado por una enfermedad terminal.
El Ejecutivo boliviano consensuó con el Tribunal Constitucional el procedimiento legal que regirá cuando el anciano presidente de Bolivia, enfermo de cáncer, dimita en favor del vicepresidente Jorge Quiroga, de 41 años. El ministro de Justicia, Luis Vásquez, se trasladó a la ciudad de Sucre donde el 6 de agosto, día patrio, Banzer presentará su renuncia ante el Congreso nacional para consensuar la agenda del programa de sucesión constitucional.
Luego de reunirse con autoridades del Tribunal Constitucional, Vásquez dijo que trata de evitar errores para impedir una eventual demanda de nulidad. Sujeto al artículo 93 de la carta política, el procedimiento de la sucesión constitucional tiene un precedente en Bolivia en 1949, cuando en iguales circunstancias, el vicepresidente Mamerto Urriolagoitia asumió el poder en reemplazo del presidente enfermo Enrique Hertzog.
Después de más de un siglo, un presidente boliviano será investido en Sucre, capital de la república y sede de gobierno hasta 1899, cuando como consecuencia de la revolución federal, apoyada por indígenas aymaras, la capitalía fue transferida a La Paz.
De acuerdo con la prensa boliviana Quiroga, un joven tecnócrata formado en centros estadounidenses, realiza en las últimas horas "discretas" negociaciones con líderes de la oposición y el oficialismo, en un intento por conformar un gabinete ministerial que goce del mayor apoyo político.
En un conmovedor mensaje a la nación transmitido en cadena por la televisión estatal, el general retirado confirmó el lunes por la noche su renuncia. "Renuncio a la máxima magistratura pensando en ustedes, en sus familias y en el bien de todos los bolivianos. Mi estado de salud me impide continuar ejerciendo el cargo".