En las últimas semanas, he escuchado comentarios sobre la falta de entrenamiento de la selección mayor de Panamá, y el hecho de que el estratega Alexandre Guimaraes no está trabajando con el equipo que irá a la Copa de Oro.
Para aclarar estos puntos, hay que señalar que el técnico nacional, antes de jugar los últimos amistosos ante Haití y Jamaica, dio a conocer su programa de trabajo de cara al importante torneo de selecciones de la CONCACAF.
Esta columna no es para defender al cuerpo técnico ni a la federación, sino que se trata de refrescar ciertos puntos que, al parecer, fueron olvidados.
Primero, Guimaraes dijo que comenzaría a entrenar una vez concluya el torneo de ANAPROF a mediados de mayo. Segundo, con el calendario apretado del torneo de primera división, no hay espacio para un llamado a prácticas ni tampoco es lo más adecuado por la sobrecarga muscular que esto traería a los jugadores, pues podría ocasionar graves consecuencias, como lesiones o desgarros.
Tercero, recuerdo que el técnico dijo que iría a Chile para ver a la Sub-20 y observar futuros valores que pueden integrar al equipo Sub-23, que tiene eliminatorias en el mes de junio, así como hablar con los técnicos de los equipos donde militan jugadores panameños, para estrechar las relaciones y facilitar el trabajo a la hora de un llamado de éstos a partidos que estén fuera del calendario de la FIFA.
En fin, el proceso de Guimaraes inició de buena forma con el subcampeonato de Copa de Naciones; entonces, para qué crear fantasmas donde no los hay.
Su segundo reto es la Copa de Oro. Allí, podemos seguir evaluando su trabajo.