Anuncio que seré deliberadamente textual, pues, lo por decir, escrito está. Publico el documento de ayuda memoria presentada en conferencia: NUEVAS VOCES EN LA LITERATURA PANAMEÑA del programa Sueño, luego escribo, iniciativa de la Fundación Menéndez. Me mueve el interés de aquellos que me han insistido en el tema y además cuento con la anuencia del ínclito colonense.
Acometida ardua labor de arqueología literaria encontré, luego de mucho afán, información que me acercó a “definir” la poesía panameña, si es que existe, y afortunadamente la encontré en una de las antologías más importantes, abarcadoras y abundantes, del siglo XX (selección y prólogo, EJL 1980). Se trata de un trabajo fundacional, pues en ella aparece mugre y lama, oro y cobre, lentejuela y diamante... por cortesía de la generosidad del antólogo. La selección nutrió el devenir de la poesía del país y, sería testimonio de la labor inicial de algunos, hoy por hoy, “consagrados”.
En términos generales y aceptando la necesaria variedad de gamas y matices temáticos y de estilos, en Panamá se ha hecho, en lo fundamental seis tipos de poesía:
Poesía patriótica, denunciante y reivindicadora de los valores y atributos patrios; a esta poesía, presente durante toda la producción poética panameña y que acompaña y nutre, como auténtica cultura, el devenir sociopolítico.
La poesía social en términos amplios, o sea aquella que pretende reivindicar las causas de los hombres o denunciar las incongruencias de la sociedad en la que viven.
La poesía amorosa. Casi todos los poetas la han cultivado de una u otra forma. Puede ser platónica o erótica, referida fundamentalmente a una persona del sexo opuesto, aunque a últimas fechas surge en unos pocos poetas una poesía francamente homosexual o lésbica.
Poesía existencial. Se caracteriza por un tratamiento discursivo, a veces reflexivo en torno al yo, la existencia y las relaciones entre ambas cosas. En ella hay siempre un afán de cuestionamiento, una incisiva búsqueda de los mecanismos que regulan la relación ser-estar en la vida-mundo.
Poesía paisajista, que pinta o describe paisajes regionales, costumbres o elementos del folclor nacional. Busca transmitir la emoción que los sentidos y la imaginación plástica convierten en poesía.
Poesía de la inteligencia y el ingenio, más bien cerebral aunque desenfadada, a veces juguetona o de un humor corrosivo, pero que en todo caso implica un patrimonio de la cultura e incluso de la erudición por parte de sus cultores.