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Sueño Surcoreano puede ser pesadilla con Portugal

Portugal, con mucha mayor tradición que sus rivales, necesita ganar a toda costa para seguir con vida


Casi 50 millones de surcoreanos anhelan que su equipo obtenga por lo menos un empate, el viernes en Incheon, y clasifique para octavos de final del Mundial 2002 de fútbol a expensas de Portugal, que tiene que ganar los tres puntos para no tener que depender de una eventual derrota de Estados Unidos.
Si los estadounidenses caen ante Polonia, ya eliminado, esto beneficiaría tanto a Corea del Sur como a Portugal, que se enfrentan en la última jornada del Grupo D. De darse este resultado, los asiáticos clasificarían de manera automática, mientras que a los europeos les alcanzaría con el empate. En cambio, si los norteamericanos igualan, los europeos necesitarían del triunfo imperiosamente, y a Corea del Sur le serviría hacer tablas.
Los malos resultados cosechados por los polacos, y, en contrapartida, los buenos obtenidos por los estadounidenses, obligan a portugueses y locales a jugar en serio el viernes sin estar pendientes de lo que ocurra en el otro choque.
Derrotados por los norteamericanos (3-2) en la primera jornada, los lusitanos se recuperaron goleando a Polonia (4-0) y en este partido decisivo no deberán subestimar al rival. "No será fácil, Corea del Sur juega bien. Se trata de una primera final a disputar", considera la estrella portuguesa, el madridista Luis Figo.
Pero, para este encuentro, Portugal podrá contar con la eficacia recuperada del goleador bordolés Pauleta, que marcó un triplete ante Polonia, así como con el defensa del Liverpool, Abel Xavier, que reaparecerá tras haberse perdido los dos primeros encuentros a causa de problemas en los aductores.
En el campo surcoreano, los aficionados, muchos de los cuales han acampado junto al estadio de Incheon para tratar de conseguir las últimas entradas disponibles, están preocupados por el estado del tobillo izquierdo de Park Ji-Sung, reemplazado al final del primer tiempo contra Estados Unidos, un elemento clave en el ataque asiático.
Su ausencia sería un duro golpe para el entrenador holandés Guus Hiddink, que prevé imponer un juego ofensivo pero exige mayor realismo a sus atacantes tras el empate (1-1) contra el equipo norteamericano. "En el fútbol moderno, contar con cinco o seis ocasiones de gol en un partido es mucho. Si quieren ganar hay que transformar algunas de ellas", asegura.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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