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Sueños húmedos


Antes de las nueve caigo rendido en el regazo de la hija de Morfeo. Sí, de la hija, porque no me hace gracia dormir en el regazo de un hombre, por más dios que sea. Me pierdo algunos de mis programas favoritos, todo por culpa de ese sueño acumulado, producto de levantarme de madrugada para velar el agua y atrapar unos litros antes de que vuelva a desaparecer, como ocurrió el día anterior.

El sueño no dura casi nada. Poco después de la 1:00 a.m. me levanto inquieto. Hago un ligero repaso mental de lo sucedió durante el día. Me doy cuenta de que no hubo novedades en el frente; fue más de lo mismo, con excepción de un diálogo que tuve con Juan Jesús Armas, escritor español fundador de la cátedra Mario Vargas Llosa.

Decido encender la luz y escribir. Es buena hora para adelantar un par de textos, además, esta semana debo cerrar lo antes posible porque los periodistas tenemos fiesta.

 

Miro a la diestra de mi cama y veo las portadas de algunos libros que estuve repasando en estas noches calurosas y sin agua. Me salta a la vista “Gajes del oficio”, de Enrique Jaramillo Levi; “Historia del Clásico del Caribe”, de Jorge Colón Delgado; “Estrategia para el desarrollo nacional”, de Nicolás Ardito Barletta, y “Caín”, de José Saramago, un libro que parece el diablo porque tiene semanas de estar en el mismo lugar sin que termine de gustarme, pero tentándome a que lo siga leyendo.

De repente, enciendo la computadora y me pregunto sobre qué debo escribir. Recuerdo que un día antes me senté a escuchar a Jorge Eduardo Ritter presentando a Vargas Llosa y que poco después oí al nobel en persona haciendo una ponencia sencilla, pero interesante.

También recordé haber visto los noticieros de la mañana, haber hojeado los diarios y haber escuchado las mismas voces que, desde la madrugada, nos atiborran con noticias viejas y comentarios sosos.

 

Decido no escribir sobre nada. Al fin y al cabo, soy solo un tipo necio que insiste en hallar conceptos profundos en un océano de superficialidad. Apago todo, ya no veo a Morfeo y mucho menos a la hija, pero voy a dormir otra vez. Gracias a Dios tengo sueño de nuevo y agua también.


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756390
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América