AFP
La enfermera norteamericana Dorotea Granada, de 70 años, anunció ayer que seguirá trabajando en Nicaragua para ayudar a los campesinos del norte del país, amparada en una resolución judicial que mandó a suspender una orden de deportación en su contra.
"El gobierno verá que el trabajo que hacemos no atenta contra la seguridad" de este país, porque "amo a Nicaragua y no voy a hacer nada que le haga daño", afirmó Granada en su primera aparición pública desde que el ministerio de Gobernación ordenó en diciembre pasado su expulsión.
La enfermera Dorotea Granada vive en Nicaragua desde hace más de 10 años y reside en el poblado de Mulukukú, departamento de Matagalpa (127 km al norte de la capital), donde ayudó a formar en 1998 una cooperativa de mujeres campesinas, la cual hizo posible la instalación de una clínica de atención médica para la comunidad.
La sala civil del Tribunal de Apelaciones de