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El proceso de inscripción para ser agente de policía es permanente. Los interesados, al inscribirse, deben someterse a exámenes médicos y psicológicos; pasar los exámenes de conocimientos generales, estar físicamente aptos y contar con la estatura que la institución exige. Estos postulantes, una vez seleccionados, son reclutados por seis meses para someterse a un proceso de capacitación.
En ese lapso, el sistema educativo está dividido en cuatro áreas:
  1. Cultural (historia, geografía, Canal de Panamá).

  2. Técnico - policiva (procedimientos policiales, usos limitados de la fuerza, doctrina institucional, cultura organizacional).

  3. Legal (teoría básica, derecho constitucional, penal, administrativo, internacional, humanos, de familia y los procedimientos de niñez y adolescencia).

  4. Técnicas físicas (defensa personal, natación y pruebas físicas).


Todas ellas forman parte del proceso de evaluación del estudiante en los seis meses, durante los que estudian unas 38 asignaturas.
La idea es tener un perfil de funcionario respetuoso de las leyes y la Constitución, y preparado técnicamente para hacer frente a las necesidades de la población en materia de servicio, destacó Troya. Pueden ingresar desde los 18 hasta los 25 años a los cursos de formación de agentes.
Después de los seis meses pasan al programa "Agente en Prueba de Servicio" (APS), y entran a una fase de evaluación profesional que dura dos años. En este tiempo son distribuidos en el área metropolitana, que representa la escuela donde adquieren experiencia, y donde son supervisados y orientados por un instructor de APS.
Este hace una evaluación de la que resulta un informe en el que se identifican las debilidades de cada APS en las cuatro categorías, para luego reforzarlas. "Aquí no se trata de que estamos sacando agentes de servicio a las calles sin saber realmente cuáles son nuestras deficiencias", recalcó Troya. Este año se tiene planificado graduar a mil agentes, informó.
Troya resaltó que no todos los que entran, se gradúan, pero especificó que no se les maltrata con un entrenamiento de tortura, como es la idea de la ciudadanía. "Aquí la exigencia es académica. Los estudiantes no aguantan la carga académica y esos son los que se van", señaló.
La ACAPOL les brinda un acondicionamiento físico, que se desarrolla de forma científica y sistemática, que va de menor a mayor. El entrenamiento físico se hace en horas de la mañana para mantener al estudiante físicamente apto y propiciar en él el hábito del ejercicio, especificó. "Nada de maltratar, arrastrar, golpear, vejar... nada de eso existe aquí".
"La organización ha venido perfeccionando cada día más su sistema de formación", incorporando nuevas tecnologías, como capacitación en informática, dijo el sub comisionado.
El estudiante inicia su jornada a las 4:45 a.m. Al levantarse hace educación física; a las 6:00 a.m. desayuna; a las 7:45 a.m. comienza las clases, hasta las 12:00 m. De allí inicia nuevamente clases, hasta las 4:30 p.m.
Todo el día hay formación académica, también entrenamiento y prácticas en el polígono. El área técnico policial implica las asignaturas que tienen que ver con los aspectos meramente policiales, como el uso de las armas de fuego, procedimientos, así como técnicas de patrullaje urbano y rural.
Troya, sin embargo, no quiso dar a conocer con qué presupuesto cuenta la ACAPOL, aunque se cuidó muy bien de decir que no hay limitaciones de presupuesto para la capacitación.
Con su lema "la excelencia comienza aquí", la ACAPOL está reconocida por el Ministerio de Educación. Después de cuatro años, los agentes hacen sus exámenes de evaluación del desempeño para ser promovidos. "Esta es una profesión de crecimiento", señaló Troya.
"Me siento orgulloso de ser policía y me gusta transmitirle eso a mis subordinados, ese sentido de pertenencia, esa mística, porque cuando una organización no tiene sentido de pertenencia, va rumbo al despeñadero", dijo con vehemencia Francisco Troya.
El sub comisionado Troya estudió licenciatura en Tecnología y Ciencias Policiales, posteriormente se especializó en gerencia aplicada a las organizaciones policiales y actualmente estudia una maestría en administración y gerencia.
Al preguntársele cómo se siente teniendo una formación académica que se ajustaría al perfil que debe tener un director de policía, pero que nunca llegará a serlo porque la Ley No. 18 de 1997 que creó la Policía Nacional se lo impide, Troya respondió que la ley de la Policía fue debatida con todos los sectores y si esa disposición está allí es porque "a lo mejor esa fue la voluntad del pueblo".
¿Eso no desmoraliza a los oficiales de carrera?, preguntó El Panamá América. "Yo soy un enamorado de mi carrera y en lo personal esas cosas no me frustran ni me desmoralizan. Hay un interés superior, que es satisfacer las necesidades de nuestros conciudadanos y mis aspiraciones y mis intereses están por encima de lo particular", fueron sus palabras ante la interrogante.
Dijo ser un constitucionalista, apegado a la ley, y si eso es lo que establece el marco de referencia legal, él lo acata. Troya denota apego a su profesión y expresa sus ideas con entusiasmo, con una vehemencia muy pocas veces vista en un funcionario.
Después de la escala básica (desde agente a sargento primero), sigue la escala de oficiales (desde subtenientes hasta comisionados). La formación de esta última se realiza en el Centro de Enseñanza Superior.
Tanto el sub comisionado Troya, como el comisionado Rolando Taboada, también entrevistado por este medio, evitaron hablar de presupuesto, y se limitaron a decir que el costo de entrenamiento de un agente, que incluye la alimentación, cursos, uniformes, equipos y estadía es relativo.
Taboada informó que el pantalón y camisa cuesta entre 23 y 24 balboas, mientras que las botas cuestan unos 32 balboas, sin sumar las escarapelas, rangos y kepis.
El costo de comida por unidad es de 6 balboas con 50 centésimos diarios. El equipo cuesta entre 60 y 70 balboas por aspirante, mientras se encuentra en su período de instrucción. Luego, cuando ya es agente graduado, es más caro porque incluye el revólver y el sambrón, entre otros equipos. La academia depende del presupuesto de la Policía Nacional.
Carlos Osvaldo Murillo tenía cinco meses de estar en la Academia. Se notaba orgulloso de pertenecer a la ACAPOL porque, según dijo, debido a su función de llevar seguridad a los ciudadanos "quise ser parte de esa seguridad y quiero que el trabajo que yo desempeñe de aquí en adelante vaya en vías de contribuir al desarrollo de mi país y mi provincia". "Me parece que la Policía es una entidad de mucho prestigio y respeto dentro de la nación", expresó.
Sus metas son seguir la universidad, y debido a que la misma institución brinda esa oportunidad, se puede ir de meta en meta y alcanzar cada una, manifestó. Lo más difícil es vencer el temor, los entrenamientos son duros, pero cada uno lleva al perfil de policía, de un hombre de desarrollo y de oportunidades.
Su día comienza en la mañana, con un trote y ejercicios. Luego pasa al comedor, después se iza el pabellón, y luego a las aulas donde se imparten las clases. Posteriormente almuerza. Después se baja el pabellón, estudia y duerme desde las 9:00 p.m. hasta las 5:00 de la mañana.
La convivencia al principio es complicada, pero con el tiempo y las actividades se relacionan unos con otros con el objetivo de librarse del estrés y de conformar una familia entre todos los estudiantes. Es de Bocas del Toro, pero está preparado psicológicamente para ejercer donde se le asigne. Practican con revólveres calibre 38 y con fusiles M-16.


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106211
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América