Ver a Cesar Barría lanzarse al mar, bracear y chapotear en medio de las profundas aguas, en verdad resulta admirable. El "Sueño Insuperable 2013" del atleta colonense –cuya pierna derecha le fue amputada en 2003 tras sufrir un accidente– fue superado ayer tras una ardua batalla contra las fuertes corrientes marinas y el intenso oleaje del Pacífico.
Su objetivo estaba trazado y lo logró: Barría se convirtió en el primer panameño en nadar desde el astillero de Balboa hasta la isla de Taboga, distancia de 19.5 kilómetros que cubrió en 5 horas, 30 minutos.

A su llegada al astillero, lugar de la partida, el nadador se notaba relajado, la mañana lo acompañó con un sol resplandeciente y entonó las notas del Himno Nacional junto a la artista Ingrid De Ycaza; luego recibió la bendición del padre Juan Runy, quien puso la mano derecha en la cabeza del tritón y lo bendijo en el nombre del Señor.
El tiempo pasaba y las inquietas aguas estaban calmadas, como si esperaran por Poseidón; el de Colón se colocó el traje de baño y una gigantesca grúa lo descendió hasta una lancha, inmediatamente el público lo animó con aplausos.

César ya había calentado y en un santiamén se puso de pie en la lancha, miró al frente, respiró y se lanzó al océano. En segundos, Barría se había alejado en medio de un mar pasivo que se transformó al caer la tarde.
Las fuertes corrientes y olas pretendieron truncarle la travesía al atleta, el viento y la lluvia estaban dispuestos a cambiarle el rumbo, pero su fuerza de voluntad fue superior.

Agotado, cansado y sin aire, pero feliz y sonriente, llegó César Barría a la orilla de la isla de Taboga, el lugar originario de sus abuelos y del famoso escritor panameño Rogelio Sinán.



