Sin haberse iniciado los entrenamientos de la selección nacional de baloncesto, ya el presidente de la Federación Panameña de este deporte, Miguel Sanchiz, tiene su primera crisis de poder con el actual técnico Vicente "Gallo" Duncan.
Ayer, Sanchiz, mediante un correo electrónico le pidió a Duncan que dejara de dar declaraciones a los medios de comunicación, porque, según él, estas prácticas en el pasado han causado problemas a la FEPABA.
También el correo se indica que los planes relacionados con la selección son trazados por la Federación.
Para ser francos, si un técnico no puede hablar sobre los planes con su equipo, para qué contratan uno; mejor es que sean los directivos de la FEPABA los que dirijan al conjunto.
Todo indica que Sanchiz quiere un técnico mudo, uno que no exprese cómo evoluciona el equipo.
"Controla tus declaraciones a los medios de comunicación", expresó Sanchiz. La pregunta es: ¿Quién debe hablar entonces? Si ayer, cuando se intentó conversar con él sobre el tema, no contestaba su celular, como es usual en él cuando hay alguna crisis.
Todo indica que ahora la FEPABA tiene que manejarse en silencio y en la oscuridad. Tal vez los federados no comprendan, que mientras más se hable de baloncesto será mejor para ellos. FEPABA dice tener un contrato en cual regulan las entrevistas de Duncan con los medios y que las mismas deben ser mediante la federación.
El artículo 37 de la Constitución de la República permite la libre expresión, siempre que no se perjudique a nadie. ¿Será que este contrato de Duncan tiene aspectos inconstitucionales?
Duncan habló de sugerencias y de recomendaciones. FEPABA le contestó que la selección no es de él; pues, tampoco es de FEPABA, sino del país entero.
Si Sanchiz no quiere que se hable de los asuntos de FEPABA, entonces por qué llegó a los medios una nota proveniente de su correo y que sólo debió ser para Duncan.
Aquí no es Duncan quien debe callar, sino FEPABA, que no lo deja trabajar libremente.