Felipe Alou se cuidará de no ir mucho a la loma a cambiar lanzadores en partidos en casa en abril, cuando el techo del estadio de los Expos podría estar todavía cubierto de nieve.
El techo cedió al peso de la nieve, lesionó levamente a cinco personas y destruyó algunas instalaciones montadas para una exhibición automotriz.
El techo fue cubierto con una capa de material sintético Kevlar, a un costo de 24 millones de dólares. Ayer fue la prueba de fuego con la primera gran nevada. El resultado fue un boquete y una plancha de plástico que colgaba sobre el terreno de juego en el Estadio Olímpico. El techo tiene 63 planchas de fibra de vidrio.
El vicepresidente del equipo, Claude Delorme, dijo que la gerencia "evaluará la situación para determinar si tendrá algún impacto en el inicio de la temporada".
Alou dijo por su parte que ""es posible que no vaya mucho a cambiar de pitchers".
Aparte de esos comentarios, la gerencia de los Expos rehusaron hablar.
El techo tiene dos capas, una exterior de fibra de vidrio recubierta con Teflon y apoyada por una cadena de vigas, y un plafón nuevo de secciones irregulares entrelazadas.
La Junta de Instalaciones Olímpicas dijo que había advertido que la gente no debía congregarse en la zona cercana al plato cuando se notó una coladura de agua. Algunos trabajadores dijeron que las advertencias fueron inadecuadas.
El estadio ha estado plagado de accidentes y desperfectos, incluyendo otros problemas en el techo y las paredes que se han desplomado en varias ocasiones, aparte de los problemas financieros por los cuales se le ha dado el nombre de la Gran Deuda. Costó más de 1.000 millones de dólares y los quebequenses siguen pagando esa deuda.