Tienen estilos y personalidades diferentes los cuatro técnicos argentinos que llegaron a semifinalistas de la Copa América. Vencedores todos a nivel de clubes (Vélez / Newell's/ River/ la U, entre otros). Y los cuatro saben muy bien lo que significan las competiciones latinoamericanas.
El vértigo y las coordinaciones en ataque así como las variantes tácticas vienen de la mano de Jorge Sampaoli, que revolucionó a un país, primero con aquella extraordinaria U de Chile campeona por primera vez de un torneo Internacional (Sudamericana), jugando un fútbol ofensivo, dinámico e intenso. Cuenta ahora con futbolistas reconocidos en el mundo (Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Clauduio Bravo...). El desafío es inmenso, pero nunca el pueblo chileno estuvo tan convencido de que era posible su primer título. Y si la selección chilena está madura, en parte se lo debe a Marcelo Bielsa (Sampaoli es fanático Bielsista), pionero en la construcción, autoestima de gran parte de este grupo, por ende, fútbol mirando el arco rival y protagonista.
Ramón Díaz, al mando de Paraguay, fue timonel campeón de aquel River fantástico de los 90 (Libertadores/Supercopa). Si bien, el equipo jugaba de memoria, tuvo la virtud de llevarse parte de la presión mediática y darle mucha libertad a un plantel super profesional y brillante técnicamente. Díaz ha logrado en poco tiempo que Paraguay se reanimara después del fracaso de las últimas eliminatorias. Que creyera que puede no solo con el pelotazo y la pelota parada sino dándole espacio a los atrevidos: Edgar Benítez o Derlis González. Habrá que ver si puede llegar a la final, como en el 2011. Para eso tendrá que aguantar hoy a esta Argentina que hizo su partido más completo, basado en una solidez defensiva que contagia, contra Colombia.
Un comprometido y rebelde Messi, la presión alta y la precisión en la posesión desequilibraron a Colombia, sin resto ni imaginación para salir del ahogo. El "Tata" Martino se fortalece, con el acertado ingreso de Banega, que casi hace un golazo y dio una asistencia para Tévez. Momento de afirmar la idea y, claro, cerrar los partidos. El antecedente preocupante es lo que le pasó al "Tata" en su Newell's vistoso y campeón local, pero que se quedó en la orilla (semis) de la Libertadores 2013 por falta de contundencia y... los penales.
Por último, el Ricardo Gareca, que ya se lo quiso ganar a Brasil en el debut y que tampoco pudo ayer con la Chile de Sampaoli. Pero que mostró un gran juego en el torneo. Aprovechándose de un Paolo Guerrero que estaba en sequía y lógicamente sediento de gol.
Gareca, ex Vélez, es de mayor diálogo con el profesional y vivió el drama del subcampeonato de la Libertadores como jugador en aquel histórico América de Cali. Ahora no tiene nada a perder. Perú lo soñó, pero se quedó a la orilla ante un gran Chile. Lo cierto es que la escuela de técnicos argentinos ha dado un carpetazo sobre la mesa y, al menos en esta Copa Amércica, demostró que es la mejor del continente.