El tema del combate contra la corrupción en la vida pública seguía ayer dominando el debate político en Argentina, mientras el presidente Fernando de la Rúa acusaba a su antecesor Carlos Menem de "mala administración del Estado".
En una insólita derivación de este debate, el dirigente sindical peronista Luis Barrionuevo sostuvo en un reportaje que "es imposible que se deje de robar. Eso tiene la edad de Cristo".
Al hablar ayer en la provincia norteña del Chaco, De la Rúa dijo que durante los diez años de gestión de Menem, que concluyó el 10 de diciembre, "hubo una mala administración del Estado".
Agregó que su gobierno encontró situaciones irregulares en numerosas dependencias y con déficits muy superiores a los informados por la administración anterior.
"Toda esa plata que falta significaría un gran impulso para la economía de las provincias. No hay que olvidarse qué es lo que pasó por la mala administración anterior del Estado y lo que significa combatir la corrupción y el déficit del Estado", expresó.
Menem ha negado esas acusaciones, atribuyéndolas "a la enidia" de sus adversarios por los logros de su gobierno, al que califica como "el más exitoso en la historia argentina".
Barrionuevo, dirigente del gremio gastronómico y hombre de confianza de Menem, provocó conmoción hace algunos años, cuando dijo que los problemas de la Argentina se resolverían "si todos nos comprometiéramos a dejar de robar durante dos años". Ayer, en declaraciones a una radioemisora, y al ser consultado sobre el alto nivel de corrupción que se registra en el país, respondió: "No me hagan reír, eso nunca se va a parar.Si esto (de la corrupción) tiene la edad de Cristo".
Las denuncias de episodios de corrupción en el gobierno fueron uno de los principales "caballitos de batalla" de la coalición Alianza, cuyo candidato De la Rúa triunfó en los comicios presidenciales del pasado 24 de octubre.
A través de la nueva Oficina Anticorrupción, el gobierno inició querellas penales contra varios ex funcionarios de Menem y se están preparando varias más.
Hubo general preocupación cuando un informe difundido el 20 de enero por la organización Transparencia Internacional, con sede en Alemania, asignó a Argentina el lugar 71, de un total de 99 naciones, en orden de corrupción.
El diario La Nación alteró ayer su diagramación habitual para publicar, en la primera plana, un largo editorial titulado "Se necesita una revolución ética".
"Mal que nos pese, la ciudadanía argentina desconfía de su dirigencia política, salvadas algunas lógicas excepciones. Percibe que quienes se dedican a la política privilegian su interés personal antes que el general.
Y la lectura de todas las encuestas que confirman la aprensión de la opinión pública hacia quienes trabajan en el campo político-partidario es una sola, aunque disgusta a los dirigentes: la gente sospecha que se roba", dice el centenario matutino.
La Nación reconoce que en los 10 años del gobierno de Menem se realizaron profundas transformaciones económicas."Sin embago en el mismo período se multiplicaron en la opinión general la desconfianza y la percepción de inconductas en actos de la esfera pública, agravadas por numerosos escándalos casi nunca resueltos", agrega.