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Temen por secuestrados


El Defensor del Pueblo de Colombia, José Castro, dijo temer ayer que el cautiverio de unos 60 feligreses y otros civiles secuestrados por la guerrilla guevarista del ELN se prolongue "por mucho tiempo", ante la actitud del Gobierno y los rebeldes de condicionar el inicio del proceso de liberación. "
Temo que el cautiverio se prolongue, a menos que las partes acepten negociar sin tantos trámites", declaró Castro a los periodistas.
Añadió que "la salida a este caso debe ser urgente, porque las condiciones del secuestro son difíciles y el estado de salud de muchos de los cautivos es delicado".
Según Castro, la jefatura guerrillera condicionó el jueves la reactivación del proceso de liberación de los civiles a una reunión en Europa con el consejero político del presidente colombiano Andrés Pastrana, Juan Gabriel Uribe.
El consejero integró un comité humanitario que el mes pasado gestionó la liberación de varios secuestrados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Castro afirmó que esa exigencia fue hecha en una comunicación telefónica que sostuvo recientemente con los dirigentes del ELN que se encuentran en Europa.
"Ellos manifestaron que para desbloquear el proceso de liberación de los rehenes y proceder a un diálogo de paz, se requiere una entrevista con el consejero Uribe", seûaló el Defensor del Pueblo.
Añadió que es indispensable que se restablezca el servicio de radioteléfono a los portavoces del ELN, los jefes guerrilleros Francisco Galán y Felipe Torres, detenidos en la cárcel de alta seguridad de la población de Itagüí, próxima a la ciudad de Medellín (noroeste).
Los equipos de comunicación fueron retirados de la prisión por orden de Pastrana, debido a la pretensión del ELN de convertir el secuestro político de los civiles en uno extorsivo.
El grupo guevarista indicó inicialmente que las capturas colectivas de civiles suponían una presión a Pastrana para que iniciara un proceso de paz con ese movimiento insurgente, el segundo del país. El mandatario ha reclamado la liberación de los rehenes como condición para dialogar con los insurgentes.
Los guerrilleros secuestraron el pasado 12 de abril a 41 ocupantes de un avión comercial, de los cuales mantiene retenidos a 16.
Asimismo, capturaron el 30 de mayo a más de 150 feligreses de un templo católico de un exclusivo sector de la ciudad de Cali (477 km al suroeste de Bogotá), y aún retienen a por lo menos 39 de ellos.
Según algunos allegados a los rehenes, en poder del ELN estarían realmente 45 feligreses, pero se mantiene oculta la identidad de los seis restantes por decisión de las familias.
El último secuestro colectivo realizado por el ELN ocurrió el pasado 6 de junio, cuando fueron capturados 20 miembros de un club de pesca deportiva en las afueras de la caribeña ciudad de Barranquilla (1.300 km al norte), aunque ese mismo día fueron liberados once.
El ELN también dinamitó ayer el principal oleoducto del país, el Caño Limón-Coveñas, en su trigésimo atentado de este tipo en lo que va de año, informaron las autoridades castrenses.
La acción terrorista se produjo en Arauquita, población en los límites del este colombiano con Venezuela, y destruyó el oleoducto en su tramo inicial. Portavoces del Ejército en Bogotá precisaron que el atentado ocasionó derrame de crudo y obligó a la suspensión del bombeo.
El oleoducto transporta petróleo de los yacimientos de Caño Limón, el departamento limítrofe de Arauca, hasta Coveñas, puerto de exportación en el Caribe.
Las fuentes recordaron que los rebeldes colombianos han dinamitado las infraestructuras del petróleo en más de 700 ocasiones en los últimos doce años. La mayoría de esas acciones han afectado al oleoducto Caûo Limón-Coveñas, dentro de una campaña del ELN contra la operación de empresas multinacionales en Colombia.
Según estadísticas de la Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL), los atentados han ocasionado el derrame de unos dos millones de barriles de crudo.


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101 años de Panamá América

 
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