Una fallida operación para desbaratar a grupos paramilitares podría desencadenar un clima de violencia en el conflictivo estado mexicano de Chiapas, dijeron ayer dirigentes locales.
"El riesgo de violencia existe", advirtió en un documento el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que pertenece a la diócesis católica de la colonial ciudad de San Cristóbal.
Unos 1.000 policías federales desplegaron el domingo una operación en una comunidad habitada por simpatizantes del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) para buscar armas y capturar a paramilitares responsables de la muerte de 45 indígenas en la localidad de Acteal, el 22 de diciembre de 1997.
Pero las fuerzas policiales, encabezadas por una unidad de la Procuraduría General de la República (PGR), fueron recibidas con piedras y palos en la comunidad de Los Chorros, a unos 70 kilómetros al noreste de San Cristóbal, por indígenas partidarios de los paramilitares.
El enfrentamiento dejó dos adolescentes indígenas heridas y un hombre resultó herido de bala en un brazo, según informó el alcalde de Chenalhó, municipio al que pertenece la aldea, Antonio Arias.