Por primera vez en los últimos 20 años tendremos la oportunidad de ver el Mundial de Fútbol como un espectador más.
Las cinco ediciones anteriores nos sorprendieron siendo miembro, a tiempo completo, del equipo de periodistas deportivos de este diario. Todavía seguimos ligados a estas páginas en las que hemos sustentado gran parte de nuestra carrera en la prensa escrita, pero solo mediante esta columna que se publica tres días a la semana.
La llegada del Mundial implica que la atención de la mayoría de la gente estará centrada en las acciones que desempeñen en cada juego los 22 jugadores participantes.
Nosotros no podemos alejarnos de esa realidad y estaremos al tanto cada vez que las múltiples ocupaciones que tenemos nos lo permitan.
Eso sí, por ninguna razón del mundo le quitaremos el ojo a lo que acontece en la hípica porque esa es nuestra verdadera pasión, aunque a veces hemos considerado la posibilidad de cerrar el ciclo, ante el hecho de que se ha convertido en el círculo vicioso en el que un puñado de atorrantes y patosos no hacen más que avergonzar a quienes durante más de ocho décadas han contribuido con sus inteligencias y dinero a mantener la estabilidad de este juego.
A propósito de fútbol y el Mundial, sería bueno darle a esos impertinentes y mal educados un tremendo “shut”.