El telón del Panama Jazz Festival se cerró ayer, con el acostumbrado espectáculo musical en la Plaza de la Catedral, con una carga positiva más intensa que el año pasado y con sus cimientos más fuertes.
La inauguración del Berklee Global Jazz Institute (BGJI), las clínicas artísticas, la participación de músicos locales e internacionales de excelente nivel y, sobre todo, los aportes que dejan para el público panameño, en especial para los niños y jóvenes, son el legado principal que dejó esta séptima edición de la ya famosa fiesta musical y cultural de enero.
Roger Brown, presidente del Berklee College Of Music, durante el anunció sobre la inauguración del Berklee Global Jazz Institute mencionó que con esta iniciativa se estaba concretando una acción similar a la que realiza el Canal de Panamá.
“Estamos abriendo las compuertas a dos mundos para que se expresen creativamente”, dijo. Su reflexión coincide con uno de los propósitos de la fundación Danilo Pérez que es ofrecer oportunidades -abrir puertas- a nuevas oportunidades para que los jóvenes, especialmente aquellos marginados, vean más allá de donde viven.
Brown bromeó diciendo que se escogió a Danilo Pérez como director artístico del mencionado instituto porque quizás sea mejor maestro que compositor y aseveró que la música del pianista panameño “trata sobre los demás”.
Ante testigos de honor como Salomón Shamah, ministro de Turismo; Thomas Novak, Carlos Garnett, Joe Lovano y John Patitucci, entre otros, se concretó este paso que a juicio de muchos es un avance trascendental para el desarrollo musical de Panamá.
Danilo Pérez aseguró que detrás de cada uno de los músicos que aportan su tiempo y talento para el festival, hay un sentimiento de querer cambiar el mundo y acentuó en la necesidad de trabajar con criterios colectivos para alcanzar los objetivos trazados.
Aunque se mostró agredecido por el apoyo que recibe anualmente, Pérez reiteró que el patrocinio no crece a la velocidad del festival.
Pero quien quizás resumió mejor el tema fue el Ministro de Turismo, quien además es músico.
Según Salomón Shamah, el jazz se parece a Panamá, porque se lleva bien con todo el mundo: “Se puede fusionar con cualquier música del mundo sin perder su identidad...”
El Ministro describió a Danilo Pérez como un “imán para las cosas buenas” y aseguró que si hubiera estado en sus manos, le daría todo el dinero del mundo para financiar el Panama Jazz Festival y con ello apoyar a Danilo Pérez, a quien calificó como que es ”un salvador de la sociedad”.