Un sismo de 7,4 grados en la escala de Richter, el más fuerte desde el terremoto de 1985, sacudió ayer una vasta región de México, dejando al menos siete muertos y una cantidad no cuantificada de heridos.
Por su lado, la Cruz Roja informó que una persona murió de un infarto en una calle de la ciudad de México, mientras otros informes dijeron que una mujer pereció en la localidad de Córdoba, del suroriental estado de Veracruz.
Una red televisiva dijo que la mujer, asustada por el temblor, escapaba de su casa y cayó en la calle, fracturándose el cráneo. El sismo remeció al empobrecido estado de Oaxaca, así como una extensa franja del territorio mexicano, incluyendo a la populosa capital, de nueve millones de habitantes y a la zona metropolitana que la circunda, con otros tantos residentes.
El Servicio Sismológico Nacional dijo que el sismo fue registrado a las 11:31 (1631 GMT) en la costa de Oaxaca, a unos 15 kilómetros del balneario de Puerto Escondido, y a una profundidad de 12 kilómetros. En Puerto Escondido, el auxiliar de policía Pedro Moreno dijo por teléfono a Reuters que el movimiento telúrico había provocado entre 15 y 20 heridos y graves daños en construcciones de la ciudad, además de destruir tramos de carreteras y puentes que la comunican con la capital estatal.
Millares de personas dejaron sus hogares y lugares de empleo en la ciudad de México y otras ciudades mexicanas segundos después de comenzar a ser percibido el fenómeno.
Un enorme muro de un estacionamiento se derrumbó y destrozó varios vehículos en una zona céntrica de la capital.
Distintos informes, incluyendo los del gobernador Murat, dijeron que unas 100 casas y algunos edificios resultaron destruidos en zonas urbanas de la capital de Oaxaca, distante a 454 kilómetros al sudoeste de la ciudad de México.
Los institutos especializados no informaron la duración exacta del movimiento telúrico, pero millones de mexicanos constataron que se prolongó al menos dos o tres minutos.
Un funcionario del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), Roberto Nery, dijo a la prensa que pudo durar hasta cinco minutos, pero que su fase más intensa fue de uno.
"No parece haber sido un desastre particularmente grave, pese a su magnitud", agregó el experto.
Redes de televisión mostraron imágenes de millares de personas, huyendo de edificios, llorando en las calles y conductores abandonando sus vehículos, mientras aún se remecían algunas construcciones durante el largo sismo.
Distintos sectores urbanos de la capital tuvieron interrumpidos sus servicios de energía eléctrica y telefónicos.
El movimiento fue también percibido en por lo menos ocho de los 31 estados mexicanos, especialmente los ubicados en las regionales central y del sur, tanto occidental como oriental.
El temblor fue más fuerte que otro de 6,7 grados, registrado el 16 de junio, cuando murieron 18 personas, la mayoría en el central estado de Puebla, a unos 100 kilómetros de la capital.
El peor sismo en la historia de México, el 19 de septiembre de 1985, alcanzó 8,1 grados de la escala de Richter, causando graves daños en la capital del país con un saldo nunca fehacientemente establecido, pero que superó los 8.000 muertos.
Momentos después del terremoto, varios helicópteros de los canales de televisión sobrevolaron la ciudad, tratando de medir el daño del movimiento telúrico, aunque aún no habían emitido informes. México, una de las ciudades más grandes del mundo con casi 20 millones de residentes en su área metropolitana, padeció el último sismo de gran intensidad el 19 de septiembre de 1985, cuando un terremoto de 8,1 de magnitud mató por lo menos a 9.500 personas.