La Calzada de Amador, también conocida como "Coastway" o "Causeway" fue el final de un problema para los constructores del Canal y el inicio de otro, para los habitantes de la ciudad de Panamá. ¿Por qué?
Uno de los mayores problemas que confronta cualquier ingeniero civil en trabajos de excavación o dragado, es la disposición del material. No es sólo dónde reubicarlo sino también que el sitio quede lo más cerca posible para abaratar los costos del transporte. Si existe la posibilidad de disponerlo con un propósito adicional que genere un valor agregado (y no sólo el deshacerse de él) es aún mucho mejor.
Todo lo anterior fue visualizado y planificado por los ingenieros a cargo de los trabajos de construcción del Canal de Panamá. Cuando Goethals fue nombrado ingeniero en jefe de la Comisión Ístmica del Canal, en 1907, trajo consigo a Gaillard y lo puso a cargo de la División Central. Su responsabilidad se extendía desde el sur de la futura represa de Gatún, hasta el norte de lo que serían las esclusas de Pedro Miguel e incluía uno de los mayores retos y una de las razones del fracaso del esfuerzo francés; El Corte Culebra.
En esa época, el material extraído era trasladado a diferentes vertederos, siendo los mayores los ubicados en Tabernilla, Miraflores, Balboa y el área entre Caimito y Gamboa (para la reubicación de la vía del ferrocarril). Adicionalmente, entre los más de 20 otros sitios estaba el proyecto del Rompeolas (también llamado dique) de la Isla de Naos; Nombre del tramo que actualmente se conoce como Calzada de Amador.
El objetivo del rompeolas, que inicialmente unía al área de Balboa con la Isla de Naos, pero posteriormente se extendería hasta Flamenco, era el de cortar (eliminar) las corrientes marinas (de este a oeste) en la entrada del Canal del lado Pacífico, lo cual se traducía en la reducción de los costos de mantenimiento y mayor facilidad de navegación. Esto, sin embargo, causaría que los sedimentos y desperdicios que transportan los ríos, que desembocan a la Bahía de Panamá, no fueran trasladados fuera del área por la acción natural de las corrientes, lo cual causaría el total deterioro de la bahía.
El poblado y calzada deben su nombre al primer Presidente de la República de Panamá, Manuel Amador Guerrero. Quizás, este año, en que se cumplen 100 años del final de su mandato o el próximo año (centenario de su muerte) podamos rendirle los honores correspondientes.