Sobre los miles de obreros, cuyas manos dieron forma al Canal de Panamá, se ha escrito y hablado mucho, aunque de manera abstracta. La mayoría no tiene nombres, sino nacionalidades, idiomas y color de piel.
Pero, ¿sabía usted que no fueron sólo hombres los que vinieron a levantar la obra de ingeniería más importante del mundo en aquella época y que dentro de las filas de los obreros el espionaje, los divorcios y la segregación, entre otros males, hicieron que sus vidas fueran tan toscas como las rocas que debieron desmenuzar a fuerza de picos y palas?
Esas son algunas de las historias que revela la doctora Julie Greene en su libro “The Canal Builders: Making America’s Empire at the Panama Canal”, obra en la que aborda la situación de los trabajadores durante la construcción del Canal desde una perspectiva original y diferente.
Nos citamos con la doctora Greene en la sala de conferencias del Museo del Canal Interocéanico, a media tarde de un día de junio, con el propósito de conocer las interioridades de su obra.
Nos advierte que su español no es bueno y preferiblemente habría que hacer la entrevista en inglés. A falta de un traductor oficial, el periodista decide que la oportunidad no se puede perder por lo que pone su voz y su mente en una especie de Second Audio Program(sap) e inicia el diálogo que, conforme fueron pasando los minutos, se hizo más fluido.
“The Canal Builders: Making America’s Empire at the Panama Canal” es un libro cuyo eje son los constructores del Canal, pero enfocado desde la perspectiva de la gente; la parte humana, y no desde la visión material que siempre se ha visto y que tiene más que ver con la ingeniería y la tecnología.
La doctora Greene, quien también es profesora de la Universidad de Maryland, está convencida de que esta es una manera de exponer el tema desde otra vertiente.
Dice haber encontrado algo de inspiración en las palabras del ingeniero civil George Washington Goethals, quien dijera que aunque todos hablan de la ingeniería, el gran reto para terminar el Canal era crear una disciplina y establecer reglas de conducta para los hombres y mujeres que trabajaron las obras.
Disciplina.En el libro se examina y confirma que el Gobierno de Estados Unidos emplea métodos draconianos para que impere el orden, además de mantener un régimen de segregación, amenazas de deportación y presión hacia quienes no se encuadraban dentro de los límites establecidos.
Confirma que había un régimen policíaco y espías dentro de la zona de trabajo, lo cual se tornaba muy dificultoso para quienes vivían allí y también provocó que, eventualmente, se dieran alzamientos y rebeliones que en algunas ocasiones dieron lugar a que las autoridades efectuaran cambios.
El rol femenino.Generalmente, los trabajos de construcción del canal interoceánico se asocian con la figura masculina, pero “The Canal Builders: Making America’s Empire at the Panama Canal también retrata a la mujer.
La doctora Greene destaca que “el papel de las mujeres fue muy importante. Muchas de ellas arribaron a Panamá procedentes de Barbados, Jamaica y hasta de Estados Unidos. Da cuenta de que fueron miles y miles las que llegaron. Algunas para apoyar a sus maridos y otras para buscar trabajo.
“Fueron como 10 mil mujeres”, asevera la historiadora, quien dice haber descubierto en los registros de los juzgados listas con procesos de divorcio.
En el caso de los norteamericanos, muchos vinieron a Panamá como ingenieros y cuando solicitaron a sus esposas que los acompañaran muchas se rehusaron, lo cual los sometía a tener que comer lo que les ofrecía la Compañía del Canal, entre otras incomodidades; esto finalmente degeneraba en demandas de divorcio.
“En Panamá, los norteamericanos blancos vivían en una utopía. Tenían buen sueldo, casa y seis semanas de vacaciones al año, por lo que para ellos parecía mejor estar en Panamá que en EE.UU., pero también estaba el lado duro, ya que no tenían mayores libertades, no podían criticar al Gobierno, porque se corrían el riesgo de ser deportados”, explica la autora.
Paradójicamente, aunque ellos fomentaban la discriminación, también para ellos la situación era difícil.
Por su parte, los norteamericanos de origen africano eran sometidos al régimen de Silver Roll y el Gold Roll, por lo que tampoco las tenían fácil y también protestaban por la exclusión de la que eran víctimas.
“La historia tradicional es muy mítica, sólo se dice que hubo grandes maquinarias, pero mediante las investigaciones que he realizado he llegado al convencimiento de que Panamá desempeñó un papel real en los trabajos del Canal”, destaca la investigadora.
Cambio.Uno de los efectos positivos que se revelan en la publicación es que se trae al tapete, especialmente de los norteamericanos, información sobre la verdadera contribución de esa gente (panameños) en la construcción del Canal, además de que permite que comprendan el papel que Panamá jugó en toda esta hazaña.
“En EE.UU., la gente se muestra contenta al conocer una visión diferente de la historia. Ahora saben que tan importante fue el trabajo de los norteamericanos, como el de los caribeños y panameños en la consolidación de la obra del Canal.
“Ahora conocen una historia que prácticamente se había borrado”, afirma la entrevistada.
Asegura que tras la reversión y con el trabajo que han hecho los panameños, ha cambiado mucho la mentalidad que había hace dos décadas.
Pero a juicio de Julie Greene todavía no se ha contado; este no es el final de la historia.
“Creo que se pueden escribir muchos libros sobre el tema. Hay que hacer más para contar la historia del Canal desde la perspectiva panameña. Todavía hay mucho que decir sobre cómo las ciudades de Panamá y Colón sirvieron como soporte para concretar la obra”, abunda y, termina con una expresión que resumen la emoción que le produce el Canal, su historia y sus secretos. “Se trata de un tema fascinante”.