"Textos cautivos" es un libro de viajes. El del poeta Carl Sandburg a los países nórdicos. El primero de Colón que Borges corrige al reseñar un ensayo de Charles Duff: no lo costearon las joyas de Isabel la Católica sino dos judíos. El de Freya Stark, la primera mujer que viaja sola del reino inglés a Yemen, "tolera y afronta la adversidad, sin hacer caso del terror y de los peligros". Los de Langston Hughes, que abandona los estudios y Harlem para viajar a África y escribir: "En Dakar vi el desierto, robé un mono en el Congo, probé vino de palma en la Costa de Oro, y me sacaron, casi ahogado del Níger".
De todos esos viajes los que me inspiran vuelo son los de la ficción de Edna Ferber, que según Borges "llegó a la literatura por los malos caminos del periodismo". La novela "Show Boat" de Ferber, cuenta la vida de actores y músicos a bordo de un un barco de vapor por el Mississippi. El libro se basa en la realidad y sugiere una de las tantas y mejores alternativas que existen, en lugar de malgastar recursos en erigir una desmesurada virgen en Panamá.
Imagino un barco escenario, con una tripulación de actores de teatro y contadores de cuentos, músicos y bailarines, pintores y artesanos, una biblioteca flotante con poetas espontáneos, que salga de Jaqué hacia Puerto Piña, Garachiné, La Palma de Darién, Isla de San Miguel, recorra Panamá Viejo, Taboga, Vacamonte, San Carlos, Farallón, los pueblos de la Bahía de Cerro Mangote, Puerto Mensabé, Pedasí, Cambutal, los pueblos del Golfo de Montijo, y los del Golfo de Chiriquí, que regrese por donde vino, cruce el canal y bañe de conocimiento cada uno de los pueblos del Atlántico. La idea no es una extravagancia. El grupo catalán "La Fura dels Baus", navegó el Mediterráneo a bordo del "Naumon": un barco espectáculo y espacio para la creación.
Señores, meapilas y gazmoños, Panamá no necesita estatuas gigantescas sino educación gigantesca. Una religión que necesita reforzar su fe construyendo estatuas colosales, navega en mares equivocados y teme naufragios. No adolecemos de iconódulos sino de personas cultas. En un año —no en quinientos— podríamos celebrar el aniversario de la primera alfabetización cultural de los pueblos del Mar de Sur y de los del Norte.
"Ahora, todo el mundo está en mi interior. Y veo mejor, porque puedo ver todas las cosas que sueño", dijo el maestro Borges cuando se quedó ciego. "Textos cautivos" es un libro de imágenes inmensas, ciclópeas y todas caben en un pequeño bolsillo. A él regresaremos la próxima semana.