Cuando el día termina, el sol se oculta, se asoman las estrellas y nos llega la noche. Esa noche obscura, a la cual muchos temen, pero que jamás ha sido culpable de nada... tal vez sólo de inspirar a los amantes de verano a soñar con cánticos de ruiseñores.
Así fue ayer. El partido, donde Panamá perdió 2-1 ante Guadalupe, se fue acortando como el día y justo cuando el árbitro pitó el final y la derrota panameña, la luna se adueñaba del escenario en mi país. Es decir, nos llegó la noche.
Y nos llega la noche porque el técnico (siempre son los primeros responsables, no está escrito, pero así es), con sus guerreros marca las líneas que se van desdibujando para convertirse en trazos de crayolas, de esos que a mi sobrinito le cuesta tanto hacer.
Eso fuimos. Otra derrota más en el horizonte y la noche allí. Sin sol. Sólo con la esperanza de que llegue el amanecer y salgamos de este desierto de sombras.
Panamá (en la tabla les resumo eso a lo que llaman crónica) no tuvo en ningún momento una oportunidad de ganar. Si a caso de empatar. Otra vez a sacar esa bendita calculadora que ya nos cansa. Creo que ni en la mejor casa de empeño nos la aceptan. Siempre es lo mismo, a esperar los otros resultados a ver si clasificamos de mejores terceros. ¿Por qué?
Ya me lo decía “Cheché” en la entrevista. Panamá tendría que luchar por la Copa. Pero parece que el efecto Cuscatlán nos sigue a todas partes. Nadie se da cuenta que con este mismo equipo pensábamos ir al mundial. Ahora con clasificar terceros somos héroes. ¡Buh!, qué aburridos somos.
Porque el fútbol panameño ya no está para esto. Ya esa etapa pasó, pero el fantasma sigue allí, presente, como ayer, donde, precisamente (dato de pregunta de examen) Panamá pierde ante un equipo que no existe para la FIFA. Es decir: un fantasma supertalentoso.
Ahora queda buscar el resultado con México, que partió primero de grupo y ya se nos hace un mundo, cosa de locos, hace unos años éramos de tú a tú. Psicológico todo esto. Así es la vida, tanto dices que no puedes que cuando vas, por más fácil, te sale mal.
Por suerte (bien lo decías niña) cuando más obscura es la noche, cuando más inmiscuidos estamos en lo nocturno es justo cuando va a salir el Sol. Será que saldrá pronto. Qué vergüenza sería pasar de tercero raspando. No, porque ese destino manifiesto.
Sol del cielo, llega pronto, que de esta noche ya quiero despertar.