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Tiempo de jobos

Su aroma se entremezcla con el olor a tierra mojada en la tierra de nuestros ancestros. Esa misma tierra, que recorriera el cholo guerrillero. Allí donde nacieron tantos hombres de bien, como Harmodio Arias, Arnulfo Arias y Don Nino Chiari por citar algunos, cuyo legado resulta incuestionable...


El jobo (Spondias bombin) es uno de esos frutos cuya fragancia logra trasladarnos a los años de infancia, impregnando el ambiente de recuerdos, anécdotas e historias del terruño natal. Precisamente para los meses de junio hasta octubre, los olorosos y dulces frutos amarillos comienzan a empedrar las veredas a orilla de cerca, en los potreros de los campos de nuestro interior. Su aroma se entremezcla con el olor a tierra mojada en la tierra de nuestros ancestros. Esa misma tierra, que recorriera el cholo guerrillero. Allí donde nacieron tantos hombres de bien como Harmodio Arias, Arnulfo Arias y Don Nino Chiari, por citar algunos cuyo legado resulta incuestionable a la hora de evaluar el devenir histórico de la patria.

En cierta ocasión Ortega y Gasset dijo, para referirse a la significativa trascendencia del hombre como ser histórico y hacedor de historia que: "el hombre no tiene naturaleza, tiene historia".

De allí que ahora quiero referirme de manera especial a un hijo de esta tierra de jobos. Por supuesto, se trata de un hombre también hacedor de historia, por quien además de una profunda admiración y respeto, siento un gran aprecio: el Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia.

 

Abogado de profesión, destacado dirigente político, exrector de la Universidad de Panamá, el Dr. Zúñiga retirado de la vida pública, radica como ya sabemos, en Boquete, al lado de su esposa, aunque de tiempo en tiempo, como los viejos elefantes, regresa a "mojar raíces" a su natal Penonomé.

Cada semana leo con gran expectativa su columna sabatina. Recorto y colecciono sus artículos, todos ellos impregnados de sabiduría en los que encuentro siempre, nuevas y contundentes lecciones de patriotismo legítimo.

Sus escritos muestran el valioso marfil de su experiencia fraguada desde muy joven, ya que a los 18 años se inició en la vida pública, representando a su provincia natal (Coclé) en el Frente Patriótico de la Juventud (1944), para luchar por la democracia y contra el gobierno de facto entonces vigente.

 

Una vez adquirido su diploma de bachiller en letras (1946), se dedicó al periodismo como parte del equipo de trabajo del Panamá América bajo la dirección del Dr. Harmodio Arias.

A partir de l948, siendo estudiante de derecho, se vinculó al ?"rgano Judicial como escribiente. En el año 1952 se graduó de abogado y ejerció su profesión en David (Chiriquí) a partir de l953.

En l954 compró una finquita en Boquete. Tenía 28 años y al entregarle la escritura a su esposa le dijo: "en esta finca pasaremos nuestra vejez".

 

En octubre de 1960 , los trabajadores de la Chiriquí Land Company declararon una huelga sin precedentes , en la historia del movimiento obrero en la zona bananera del distrito del Barú. El Dr Zúñiga no vaciló en asumir la responsabilidad de la defensa de los trabajadores por sus reivindicaciones laborales, quedando así marcada desde aquella época, su inclaudicable vocación social.

Sus ilusiones de juventud y su hambre de conocimientos, lo llevaron a Santiago de Chile donde compartió valiosas experiencias con notables humanistas de la talla de Eduardo Frei, Salvador Allende, Pablo Neruda y muchos otros intelectuales y políticos de renombre de aquella época. El Senado de la república de Chile se convirtió para él, en una cátedra permanente de Ciencias Sociales. Allí pasaba horas enteras, silencioso sentado en las galerías, escuchando a los senadores

En Panamá, a raíz del golpe militar de 1968, fue detenido y conducido a la Cárcel Modelo por órdenes de los militares golpistas , al mando de Omar Torrijos debido a su ascendencia política en la universidad y sobre todo, por ser el abogado de los trabajadores de las bananeras.

 

En marzo de l969, luego de tres meses de cautiverio, logró recuperar su libertad.

Su acuciosa vida política lo llevó a liderar movimientos gremialistas por la reivindicación de nuestra soberanía en la Zona del Canal, así como de igual modo, enfrentó con valentía a los militares, integrándose en la lucha civilista por el rescate de nuestra democracia y la vigencia de los derechos humanos. En tal sentido, se le encontró siempre al lado del pueblo panameño en los primeros planos de beligerancia cívica y política haciendo uso en los foros, marchas, manifestaciones y plazas públicas, de un verbo elocuente y encendido.

Como rector de la máxima casa de estudios de nuestro país, su paso por la Universidad de Panamá , dejó una huella imborrable de logros, no sólo por el incremento de la calidad académica, sino además, por la profundización del sentido humanista y participativo de todos los sectores de la vida universitaria. Desde su condición de rector, ejerció un magisterio trascendente para las futuras generaciones.

El Dr. Calos Iván Zúñiga es un hombre honorable, en el adecuado y correcto uso del término. Su recia personalidad deja traslucir sin aspavientos, ni vanaglorias, la sabiduría del tiempo. Su mente alerta y un agudo sentido del humor, complementa su carisma de gente buena. Su mirada escrutadora, diáfana y prístina da clara evidencia del hombre que es capaz de reconocer con solo unos minutos de conversación trivial o con un simple estrechón de manos, al ser, del no ser. Contar con su amistad es un verdadero privilegio.

Recientemente pudimos leer al final de uno de sus artículos la siguiente frase que me permito citar: "Lo que procede es resaltar ??"escolar e institucionalmente- los mensajes históricos del pasado, los mensajes que están llenos de una levadura espiritual perdurable, no solo como enseñanza para las nuevas generaciones sino como ilustración para la nueva población flotante, que va llegando a nuestra patria y que puede captar la pésima impresión que llega a un país mostrenco, sin padres tutelares y con una población expósita, sin huellas, sin principios y sin historia." Se refería, claro está, al pensamiento de patriotas de la talla de Eusebio A. Morales, Mateo Iturralde, Octavio Méndez Pereira, Belisario Porras, Justo y Pablo Arosemena a manera de ejemplos. Yo por mi cuenta y en honor a la justicia, lo incluyo a él, dentro de este selecto grupo de notables humanistas , cuyo pensamiento urge tener en cuenta.

En efecto, sus lecciones de civismo y de decencia en el accionar político deberían ser aprovechadas por la nueva generación de políticos que se debate en la búsqueda del poder, a fin de no seguir equivocando el rumbo, una y otra vez.

Reitero finalmente que el Dr. Zúñiga es un hombre con historia y hacedor de historia, por quien los panameños debemos estar eternamente agradecidos. Hoy cuando lo encontramos como siempre al lado de su esposa, desde su apacible y solariega casa de Boquete, cumpliendo con el vaticinio de su juventud, otea el horizonte desde lo alto de las montañas que bordean el tranquilo valle donde viven. Con su espíritu embargado por la bienhechora visita de los recuerdos se contenta con plasmar en historias reales y en paisajes vivos, envueltos en jirones de amor o de dolor, la sublime sabiduría de su experiencia.

Su palabra cual semilla de dignidad, se seguirá sembrando a través de sus escritos en los surcos de la patria. Hace falta nada más que germine en la conciencia de los panameños, especialmente de aquellos que aspiran a gobernar nuestro país para cambiar nuestro destino. Entre tanto, seguro estoy, que el legado de Carlos Iván Zúñiga Guardia, reaparecerá en su momento sobre el atril inmortal de la patria, del mismo modo que cada año, para este tiempo la fragancia del jobo impregna los aires del terruño.


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389761
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América