No puedes nadar si no has caminado. No puedes reír si alguna vez no has llorado. Todo en la vida tiene una explicación, pero lo de ayer, entre Sporting de San Miguelito y Plaza Amador, no estuvo bien.
Si queremos aspirar a estar entre los mejores de la Concacaf, pelear por estar en el hexagonal final y clasificar al Mundial de Brasil 2014, debemos mejorar muchos aspectos técnicos que, parecen tontos, pero no lo son, son parte de un proceso de evolución en el fútbol.
No es posible que a estas alturas de la vida dos de los equipos más importantes de nuestro fútbol entrenen a la misma hora, previo a un duelo en el que los protagonistas son ellos.
Hago un llamado al orden. No soy el dueño de la verdad ni el dios ni el “endiosado”, pero estoy seguro de que este no es el camino a seguir para disfrutar de un fútbol total. Esta no es la liga que yo soñé.
Un consejo: si quieren que el fútbol crezca, todo esto tiene que empezar por los clubes.
Señor Mirambel: es cierto que usted ha invertido mucho tiempo y dinero en el Sporting, pero “ahora” deberá pelear por una cancha. Cuando hablo de pelear, no me refiero a la del 28 de diciembre, sino a una propia.
Evitar este tipo de inconvenientes, aún sabiendo que en este país lo que hace falta son estadios funcionales de fútbol, es querer ahogarse en un vaso con agua.
Pandeportes es Pandeportes. Estas letras o esta opinión no harán maravillas, pero hay que estar claros: ellos no pueden resolver a todo el mundo.
Es cierto, hace falta más organización en la entidad comandada por “Rubencito” Cárdenas, pero eso es cosa de ellos, no de un equipo que aspira a ser campeón de la LPF.