Es el ritual que Antoine Griezmann adoptó de sus técnicos y compañeros uruguayos desde sus primeros pasos con la Real Sociedad hasta llegar al Atlético de Madrid.
Se le puede ver antes de los partidos de Francia en la Eurocopa: baja del autobús y se dirige hacia el vestuario bebiendo de un recipiente de mate que lleva grabado su nombre.
"No cambio mis costumbres. Siempre cargo un termo conmigo a donde sea", dijo Griezmann antes de la final de la Liga de Campeones que disputó con el Atlético de Madrid.