El panameño Roberto Kelly vuelve a la cima del mejor béisbol del mundo, al lograr anoche su segundo anillo, ahora en su nueva faceta como entrenador con los Gigantes de San Francisco.
Y es que el equipo “Gigante” ayer mandó a la calle la alegría de Texas y mostró todos los quilates del mundo al levantar el título más esperado.
Esto lo consiguió en el quinto partido, en la victoria de los Gigantes 3 a 1 ante los Vigilantes de Texas. La serie quedó 4-1.
Algo histórico para esta franquicia que, desde su llegada a San Francisco, había perdido sus tres finales anteriores. La primera en 1962 contra los Yanquis; en 1989 en la tan recordada serie ante los Atléticos de Oakland y en el 2002, con los Angelinos de Anaheim.
Al caer el tercer “out” de la novena, Kelly saltó como un verdadero atleta y con un fuerte abrazo se unió al cuerpo técnico, que no se soltó por varios minutos.
En un duelo increíble de lanzadores entre Cliff Lee y Tim Lincecum, los Gigantes levantaron su cuarta Serie Mundial, la primera desde que juegan en San Francisco. Edgar Rentería se convirtió en ficha clave del equipo para conseguir el título gracias a su labor defensiva y ofensiva.
En el cuarto juego, hasta la séptima entrada, las figuras eran los lanzadores, pero llegó Rentería para dejarlos en el olvido y con un jonrón, con dos compañeros en base, le dio la ventaja definitiva a su equipo.