Después de la derrota dolorosa en Toronto, me ha gustado la reacción de los seleccionados nacionales y la mayoría de ellos coincidió en que en el partido de hoy, el triunfo depende de ellos mismos, y que no hay excusas para fallar en la búsqueda de recuperar el liderato del grupo que integran, además, Honduras y Cuba.
Así deben estar, concentrados y enfocados en conseguir los tres puntos. Puntos que no se pueden regalar y más aún cuando jugamos en casa. El Rommel Fernández se respeta, eso lo tienen que hacer valer en la cancha.
El técnico canadiense nos tiene bien estudiados y parece conocer hasta con qué se alimentan los jugadores, pero yo creo que su esquema extremadamente defensivo se puede contrarrestar con la velocidad y la habilidad de Armando Cooper, “Negrito” Quintero y Barahona.
Ellos van a ser los hombres claves que pueden desequilibrar en el medio campo y darle esa proyección al balón para la llegada de los delanteros Luis Tejada y Blas Pérez que, como dije, están bien referenciados por el estratega canadiense que les mantendrá la custodia férrea durante los 90 minutos.
Otro elemento que debe tomar mucho en cuenta Julio Dely Valdés es que los jugadores no pueden caer en el juego sucio y mucho menos en las provocaciones de los oponentes. Algunos dirán que esto es tácito y sobreentendido, pero no está de más hacer el “recorderis”. No queremos tarjetas amarillas y menos rojas, que puedan influir en las aspiraciones de sacar los tres puntos en casa.
A los equipos como Canadá y Estados Unidos, que practican un esquema más europeo y basado en un juego aéreo, el arma que puede ser letal para ellos es bajar la pelota y utilizar la habilidad.