El jinete panameño Cornelio Velásquez cumplió pacientemente hasta hace dos días una suspensión que trajo desde Estados Unidos, pero valió la pena.
Cumplida la sanción, y a pesar de que perdió el fuete a finales de la prueba, se las arregló para conducir al ejemplar Cafajeste a una dramática victoria en el XXXVI Clásico Internacional del Caribe, disputado en el Hipódromo El Comandante.
"Todo salió como esperaba. Ayer (el sábado) fue el día de Puerto Rico y hoy (el domingo) nos tocó a nosotros (los panameños)", manifestó Velásquez a un grupo de periodistas al concluir la ceremonia oficial de premiación del evento, que le dio al ejemplar triunfador una ganancia de $174,000.
"Sabía que los caballos que iban adelante no me ganaban. Hice correr mi caballo en el último octavo (de milla), y cuando me emparejó el de Puerto Rico (Monostrellado) me fui... se me calló el fuete en el último octavo, pero si lo traigo, gano mucho más cómodo... venía con mucho caballo", agregó.
El triunfo, sin embargo, no estuvo exento de un toque de controversia, al ser evaluada por el Jurado Hípico la acción de la recta final, donde se produjo un leve contacto físico entre Cafajeste y el puertorriqueño Monoestrellado, que venían en busca del entonces líder, Despreciado, también de Puerto Rico.
"El jockey" (de Monoestrellado, Juan Carlos Díaz) me quiso presionar un poco y tirarme contra el otro caballo, pero ya uno sabe todos esos trucos. Son gajes del oficio. Lo vemos todos los días", afirmó el veterano jinete panameño, quien está activo en la prestigiosa pista de Churchill Downs.
Fue, incluso, su segunda victoria en clásicos caribeños, ambas en El Comandante, tras haber dominado en 1992 con Leonardo, y para Panamá fue su undécima victoria en la historia del hipismo regional.
"Esta vez gané más fácil porque la vez pasada me costó mucho ganar con Leonardo. Fue muy duro... pero es bien importante. Es la carrera que todos los "jockeys" quieren ganar. Es representando a tu país, y eso es lo principal, aparte de que es el centenario de Panamá... y todavía faltan tres semanas más, a ver qué pasa", puntualizó Velázquez.
Mientras, el entrenador de Cafajeste, Rafael Fernández Prado, sostuvo que su ejemplar "se metió adentro y siempre encontró el paso libre. Ahí fue que ganó la carrera... Cornelio (Velásquez) es un jinete de mucha experiencia y le dije que tratara de capitalizar el tren, sólo este tipo de jinete podía ganar esta carrera y por eso lo trajimos". Destacó, asimismo, que fue su primera victoria en el máximo evento del hipismo caribeño, aunque lleva buen tiempo en este deporte en múltiples funciones.
"Esto no tiene precio. El Clásico del Caribe es como una Olimpiada, y esto hay que celebrarlo", expresó Fernández Prado.
Por último, anticipó que una vez concluya el festejo, "vamos a darle un par de semanas de descanso y luego veremos la programación clásica. No hay apuros ahora con este caballo. Vamos a ver si lo llevamos con calma... y nos encantaría volver en el 2004 para el (Copa) Confraternidad".
El brasileño Luciano Emilio, Carlos Oliva y Carlos Pavón sellaron el triunfo del Real España, que el próximo domingo recibirá al Olimpia, de Tegucigalpa.
Roma Con una avanzada de siete jugadores y 30 kilos de espagueti, el Milan partió hacia Japón, donde el domingo disputará final de la Copa Intercontinental con Boca Juniors.
A Yokohama, la sede del partido, fueron embarcados 30 kilos de pasta, otros 30 de tomates en conserva, 36 litros de aceite de oliva e incluso un tocino especial para preparar un plato típico de Roma: la pasta a la amatriciana.
Junto a la comida, partió también Michele Persechini, el cocinero privado del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, propietario del Milan.
Con la comida asegurada, partieron el capitán Paolo Maldini, el brasileño Cafú Sandro Nesta, Pippo Pancaro, Rino Gattuso, Andrea Pirlo y el ucraniano Andriy Schevchenko.
El resto del equipo partirá el miércoles, después del partido del martes en San Siro por la Liga de Campeones con el Celta de Vigo español.
"Todo salió como esperaba", Velásquez
"Esto no tiene precio. El Clásico del Caribe es como una Olimpiada, y esto hay que celebrarlo", expresó Fernández Prado.