Miedo, resignación, duelo y mucho dolor, se vivió en Haití, Cuba y las zonas costeras de los estados de Texas y Luisiana, en Estados Unidos.
Tres realidades económicas distintas, pero impactadas en igual forma: víctimas mortales, miles de damnificados, millones en pérdidas y volver a empezar.
"Ike" y "Gustav" golpearon con toda su fuerza. "Tengo mucho miedo, porque siento que mi vida, la de mis dos hijos y la de mi madre están en peligro. No nos queda más que rezar. Por favor recen por nosotros", es el testimonio de Yanaisy Granja Serrano, Camagüey Cuba, a BBC Mundo.
"... el miedo es inminente... , no estamos en capacidad de afrontar una emergencia nacional", José Ricardo, La Habana, Cuba.
"Hace tanto calor, que uno no puede ni respirar", dijo Marcia Escalona, una de las víctimas de hace cuatro años del huracán Charlie y que vive en una de las viviendas temporales en La Habana del Este, con mala ventilación calurosa y húmeda.
Del 30 de agosto al 9 de septiembre "Ike" y "Gustav" causaron a Cuba pérdidas entre 5 mil y 10 mil millones de dólares en infraestructuras, agricultura y vivienda. Solo la agricultura fue afectada en un 30%.
En Haití tres días de duelo, 426 muertos, 800 mil damnificados, no sólo por "Ike" y "Gustav" sino por las tormentas "Fay" y "Hanna". Una inversión de 15 millones de dólares de los cuales 60 se destinarán a la agricultura. Múltiples necesidades de agua, alimentos y refugio.
Las viviendas que resistieron la furia de los vientos, la lluvia y el mar en Texas y la Isla de Galveston, parecían una isla en medio del mar.
Los restos de edificios, botes, autos semejaban pequeños juguetes tirados.
Haitianos, cubanos y texanos, como ciudadanos del mundo, comparten una misma tragedia que no pudieron impedir.