Los Tomateros de Culiacán y su dirigente Francisco "Paquín" Estrada acuden a la Serie del Caribe con la difícil tarea de "domar" a tres "fieras" caribeñas, y ratificar que México dejó atrás aquello de "cenicienta" del clásico.
Campeones en 1996, en Dominicana, y en 2002, en Venezuela, los Tomateros han establecido con claridad, de que su capacidad ganadora superó los títulos periodísticos que hablaban de "sorpresa" en la Serie del Caribe.
Estrada, de manera particular, tratará de convertirse en el primer dirigente que ganó tres Serie del Caribe, y dar con ello más brillo a su ilustre carrera de mánager en el béisbol mexicano.
A los mexicanos les cae de maravilla el escenario del estadio Quisqueya, porque fue allí donde los Naranjeros de Hermosillo, de Héctor Espino y "Cananea", dieron a México su primera corona en la "Pequeña Serie Mundial" latinoamericana.
Culiacán llega a Santo Domingo apoyado en un conjunto de buen balance, aunque mermado por las ausencias de los toleteros Karim García y Eduardo Jiménez.
Luis Carlos García y el estadounidense Derrick White fueron anunciados por Estrada como sustitutos de los dos "cañoneros".
El cuadro interior lo encabeza el veterano Benjamín "Benji" Gil, los receptores Adan Amezcua y Miguel Ojeda, del equipo campeón del 2002, además del panameño José Macías y en los jardines cuentan con Sherman, y Melvin Nieves.