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Tony, cumpliste tu misión

José Antonio Meléndez vino a nuestro istmo con un gran mensaje de esperanza y logró transmitirlo de manera genial.


Después de tanto esperar al fin llegó el momento. Los ojos de todos los asistentes brillaba una luz de esperanza en la vida, que, a mi criterio, pasará muchísimo tiempo para que se apague. De seguro que algunos harán su arribo al cielo, al morir, con ese destello mágico en sus almas.
¡Tony, cumpliste tu misión!, es el mensaje que le quiero dejar a este gran hombre. Al escucharlo cantar se me venía una y otra vez el mensaje de un gran santo de la iglesia a mi mente: "El que no sirve para vivir, no sirve para vivir". Y definitivamente que Tony tiene los méritos para vivir por mil años. Con su voz, su historia y sus acordes en la guitarra nos llenó el corazón de esperanza de que podemos hacer todo lo que nos propongamos en la vida.
El Teatro Anayansi se convirtió en un templo de alegrías, nostalgias, fortalezas, tristezas, amor y sobretodo mucha esperanza.
Su historia logró sacar un sin fin de lágrimas de los presentes, pero lo mejor es que le regaló la oportunidad de fortalecer el coraje que todos llevamos dentro, pero que pocos logramos hacer vida. Así como lo hizo Tony.
Este espectáculo de lujo inició a las 8:30 p.m. con la estupenda presentación del tremendo músico nacional Felipe Rodríguez, junto a su banda "Survivor". Su voz logró llenar el ambiente de puro romanticismo, y arrancó más de un centenar de suspiros en los presentes.
Luego llegó el turno de Tony, que desde un inició logró captar toda la atención de su público, no como otros artistas que hacen peripecias para hacer que la gente le preste atención. Él sentado en una humilde silla y su fiel compañera -la guitarra- descansaba en una hermosa alfombra. De su interior logró sacar las más bellas melodías.
El mejor momento de todos fue cuando interpretó la canción que le compuso como un homenaje a Su Santidad Juan Pablo II, "Juan Pablo, el Grande". Los aplausos no pararon por más de tres minutos.
Antes de finalizar el espectáculo Tony hizo que los discapacitados que estaban en el teatro subieran junto a él y como por arte de magia les fue transmitiendo una fortaleza tan increíble que muchos lloraron de la emoción y otros no podían parar de reír.
Los presentes dan testimonio de que los que no asistieron se perdieron el mejor espectáculo de sus vidas. Muchos conciertos llenan de alegría por r un instante muy efímero, pero el de Tony en Panamá nos cargó el corazón la mente y el alma de amor, esperanza y alegría para toda la vida.
Tony realmente eres sensacional, esperamos contar con tu mensaje nuevamente en nuestro país. ¡Gracias mi hermano!

 


fecha edicion
old id
200208
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América