Arizona / AP
Tony Fernández asegura que el 2001 será su último año en el béisbol y lo hará con los Cerveceros de Milwaukee al lado de Rod Carew, su ídolo en el bateo.
Fernández, de 38 años, regresa a las grandes ligas después de haber jugado el año pasado en la pelota profesional de Japón. El dominicano buscó otros horizontes al no recibir una oferta satisfactoria en el 2000.
Su retorno lo ha llenado de mucha satisfacción al encontrarse con el panameño Carew, el coach de bateo de los Cerveceros. Durante su larga carrera en el béisbol, Fernández siempre ha intentado emular el estilo de batear de Carew al pararse en el plato.
Carew ganó siete títulos de bateo e integra el selecto grupo de jugadores con más de 3.000 imparables en las Grandes Ligas.
Fernández batea también a la zurda y suele comportarse como lo hacía el panameño: Se coloca elegantemente frente al plato y encara a los lanzadores con paciencia y gran concentración. Con un sencillo, pero eficaz swing, siempre hace buenos contactos.
“Es una bendición poder contar con la figura de Rod al lado”, expresó el dominicano a la AP antes de un partido de exhibición con los Cachorros de Chicago. “Es un jugador al que yo he emulado en toda mi carrera, aprendí a batear mirándolo”.
Agregó, empero, que “hay muchas cosas que las hago de forma natural.
Según Fernández, “Rod tenía un dominio absoluto del plato como ningún otro bateador”.