A penas sale de la sesión del Consejo Académico, al rector de la Universidad lo asedia mucha gente que aprovecha su presencia en los pasillos de “La Colina” para dialogar con él. Inmediatamente, su equipo de prensa le avisa que ya llegó el periodista que solicitó entrevistarlo y desde lejos se le escucha decir que está listo. Antes -en broma y en serio- pregunta si está bien peinado y seguidamente empieza a buscar un lugar para enfrentar las preguntas que en su fuero interno sabe que tendrán como eje el tema de la semana: la salida de la institución de más de cien profesores por haber trascendido al espacio septuagenario.
A simple vista, Gustavo García de Paredes no parece correr peligro con la iniciativa que impulsó desde el Consejo General Universitario, ya que a pesar de rebasar los 70 años, sus movimientos y coherencia parecen presagiar de que hay rector para rato, aunque a muchos no les suene bien.

Él mismo se encarga de encontrar el espacio para iniciar la entrevista y nos hace pasar a una modesta oficina que - supimos después - es de su secretario. Desde allí defendió la salida de los 109 profesores que esta semana se fueron con una indemnización bajo el brazo, rechazó que tenga un control sobre los grupos de expresión que hay en la Universidad y asegura que ha logrado una disciplina fiscal que permite a esta casa de estudios andar con menos obstáculos que antes, tanto así que en materia de autogestión está generando 25 millones de dólares anualmente.
Ahora tiene como propósito que el Gobierno le pague este año los 109 millones de balboas que le adeuda por la venta de unos terrenos en Tocumen.
¿Podría detallar en qué se basa el plan de retiro de los profesores que entró en vigencia?
La Universidad tiene una política de ingreso y permanencia, pero no tiene una política de egreso, de manera que los profesores permanecen en la Universidad hasta edades muy avanzadas y tenemos el problema de que no se produce el relevo desde el punto de vista académico, fundamentalmente. A muchos de ellos se les dificulta el avance en la carrera docente porque no tienen cupo y los profesores permanecen aquí con más de 75 años debido a que hay una norma ahora según la cual tú te jubilas y puedes seguir trabajando y recibiendo el mismo salario de tu jubilación. De manera que como tienen dos salarios, se quedan dentro de la institución, por eso hemos establecido una política de egreso con un tope de 75 años, aunque en universidades europeas hay políticas diferentes, nosotros la hemos establecido así para no producir una conmoción.
Estos profesores, cuando se retiran, reciben una indemnización. A aquellos que tienen 25 o más años de ejercicio en la docencia se les otorga 10 meses de su último salario. Algunos de ellos que están activos, que están haciendo algún tipo de investigación, que son gente que se sigue destacando, que son importantes para el país o para la Universidad se pueden contratar como profesores eméritos.
Se informó que son 130 profesores que salieron, ¿todos son del campus central?
Son de todo el país, y se han ido exactamente 109 profesores.
¿Por qué el cambio en la cifra que se divulgó inicialmente?
Porque algunos de ellos son autoridades y como tales pueden permanecer en sus cargos hasta que termine su periodo. Cuando termine y tienen los 75 años o más, entonces se retiran, pero mientras estén dentro de plazo de sus cargos, ellos permanecen.
¿Ya tienen los reemplazos para estos profesores y con la calidad que se está buscando?
Sí, cómo no. Es que el sistema aquí es como una rueda sin fin, porque tenemos en las distintas carreras un banco de datos que reúne en una carrera o especialidad a todos los profesores que tienen el interés de trabajar en la Universidad, y de acuerdo con sus títulos se les clasifica con una puntuación. Todos ellos están en una lista que va de más a menos en lo que a la puntuación se refiere, cuando falta un profesor en la rama esa, se busca el primero y se nombra porque está en una lista de espera. De manera que no tenemos problemas de relevo.
Desde el punto de vista legal, ¿en qué se fundamentaron para llegar a esta medida?
La Constitución reconoce la autonomía universitaria y la define como la capacidad para nombrar y separar a su personal de acuerdo con la propia ley de la institución. En este caso, para modificar un artículo del estatuto se requiere dos reuniones del Consejo General Universitario (CGU), distantes una de la otra por lo menos un mes y en cada una de ellas debe sacarse dos terceras partes de los miembros, no de los presentes, sino del total de puestos que hay en el CGU. Es decir, por lo menos 73 votos positivos en cada una de las dos reuniones, lo cual se cumplió efectivamente con 73 en la primera sesión y creo que pasó de 84 en la otra. Después se mandó para publicar en la Gaceta Oficial y al momento que salió en la Gaceta ya se convierte en una norma debidamente aprobada.
¿No teme de que se presente algún recurso legal contra la medida?
No hay nada, no hay cómo. Se siguió el proceso que establece nuestra ley, y nuestra ley está amparada en la Constitución.
Para precisar, usted dijo que la cantidad de retirados es 109, ¿aún quedan docentes de esa edad en la organización de la Universidad?
Quedan, pero ocupan cargos directivos.
¿Únicamente los que tienen esos cargos permanecen en el sistema?
Sí, nada más ellos. Son los únicos que se pueden quedar.
¿Entiendo que la única forma de permanecer en el sistema es que se les nombre profesores eméritos?
Sí. La Junta de Facultad recomienda al profesor como profesor emérito, pero tiene que hacer todo un levantamiento del historial del profesor y aprobarlo en la Junta de Facultad, y luego el Consejo Académico lo ratifica.
¿Qué criterios, aparte de la condición física, se tomarán en cuenta? ¿No se presta eso para que intervenga el amiguismo o otros factores subjetivos?
Bueno, es que son dos organismos por los que tiene que pasar. Puede que en la Junta de Facultad tenga algunos amigos y no amigos, pero ellos tienen que sustentar la solicitud y entonces el Consejo Académico, que no tiene que ver con la facultad en particular, es la que emite un criterio final.
¿Sería un profesor emérito de tiempo completo o tendría funciones específicas?
Es un profesor que por sus cualidades, conocimientos y actividades se le reconoce como un docente que puede darle beneficios al país o la institución, entonces se le nombra con salario y con tareas específicas que hacer.
Hay mucha competencia en el mercado de la educación superior, ¿cómo esta nueva política los hará más competitivos?
Nosotros estamos buscando calidad. Hoy en día una universidad que no tenga calidad realmente es una universidad que no se puede tomar en cuenta, porque sus egresados no tienen la formación y el nivel adecuados para poder desempeñarse profesionalmente. Entonces, lo que todas las universidades buscamos es calidad; esa calidad se da teniendo profesores muy buenos, gente que tenga por lo menos una maestría en la especialidad o un título de docencia superior, ambas cosas deben tenerlas como requisitos mínimos para trabajar aquí, eso indudablemente ha elevado el nivel de la docencia.
Pronto las universidades deben presentar informes de autoevaluación, ¿qué futuro les espera?
Se presenta el informe de autogestión, entonces esa autoevaluación debe ser de alguna manera vista por los pares externos que vienen a visitar y ver toda la institución en todos los campos, que suman 170 ítems que ellos tienen que comprobar y luego de su periodo de investigación, esos dan un informe en el que de alguna manera resaltan las fortalezas y señalar las debilidades. Al señalar debilidades significa que si no son corregidas o mejoradas, no te puedes acreditar.
¿Usted cómo ve el panorama? ¿Se quedarán muchas universidades en el camino?
Teníamos 37 universidades privadas, ahora hay 28, y de esas no todas van a pasar la evaluación y acreditación. Es duro, no es fácil.
Usted ha estado presente en varios temas nacionales, pero la Universidad como institución no se nota.
Muchos atribuyen eso al personalismo, al control y falta de libertad de acción.
Aquí no puede haber control, aquí es imposible tener control porque son todas las ideologías posibles, habidas y por haber, y todas se expresan de una u otra forma. Nosotros tratamos de que se expresen de forma constructiva, tratamos de educar para eso. Por ejemplo, cosa que interrumpe mucho la labor universitaria es el cierre de calles; nosotros no aprobamos eso y tratamos de explicar y convencer a los estudiantes que no es la forma de llegar al gran público, porque lo que crea es una inconformidad muy grande entre la gente y no puede en medio de una ciudad que está congestionada de por sí. Entonces, yo creo que nosotros no debemos contribuir a hacer caos. Debemos tratar de hacer nuestras expresiones de manera constructiva.
¿De qué manera la Universidad está sacando provecho del crecimiento económico del país?
Colaboramos normalmente a pedido del Gobierno, hacemos nuestros propios pronunciamientos en temas que sabemos que están afectando la vida del panameño. Entonces, en sentido económico, en lo que son los recursos naturales, los daños que se le producen a la población con malos productos.
Pero ¿cómo la Universidad está sacando provecho de la bonanza de la cual se dice que goza Panamá?
Tenemos nuestro propio sistema de autogestión. Estamos produciendo 25 millones de dólares al año y vamos subiendo por los servicios que estamos prestando.
¿Siente que algo del crecimiento está permeando en la Universidad?
Yo diría que nosotros no hemos tenido muchos obstáculos desde el punto de vista económico, pero nosotros manejamos la institución de acuerdo con los recursos que tenemos. En ningún momento nosotros no excedemos de nuestra capacidad, entonces eso nos hace vivir tranquilos y hacer las cosas que podemos hacer y no hacer aquellas que no podemos. Creo que sí estamos dentro de lo que es una disciplina fiscal. Ahora, podríamos recibir mejores ayudas, claro que sí, porque el mundo ha cambiado y ha evolucionado en aquellos países que han invertido en educación.
¿De aquí a un año qué metas espera cumplir su administración?
Queremos recibir el pago de las tierras que le estamos vendiendo al Gobierno en Tocumen, que es de 109 millones de balboas. Vamos a construir el campo de antenas de la universidad del siglo XXI, vamos a construir un centro en San Miguelito, ya adquirimos las tierras de la Caja de Seguro Social y queremos comprar una granja, comprar terrenos cerca de Chepo para desarrollar una granja que servirá tanto para medicina veterinaria como para la Facultad de Ciencias Agropecuarias.
¿Ya tienen la promesa de que le van a pagar los 109 millones ?
Sí, hasta ahora han sido promesas, pero bueno, pensamos que se van a cumplir porque ellos requieren de esas tierras para el desarrollo del aeropuerto.