Pasan los años y el cambio generacional comienza a ser una realidad en la pelota panameña.
Los hijos de aquellos gladiadores de antaño, que se ganaron los aplausos de los fanáticos, se abren paso para demostrar que tienen el talento suficiente para brillar como sus padres.
El estadio nacional Rod Carew volvió a ser testigo de esa mágicas historias de la pelota istmeña, cuando se disputó ayer la final del Torneo Pitch, Hit, and Run.
Al concluir la jornada, se dio una gran sorpresa al escuchar el nombre del niño Rubén Deago como uno de los ganadores. ¡Sin duda! Era el hijo del ex grandes ligas panameño Roger "El Dragón" Deago, quien dio tantas alegría a Herrera.
"Nunca pensé que iba a ganar. Me siento muy contento por haber ganado esta competencia porque no fue nada fácil", dijo Rubén, quien es fanático de Mariano Rivera y de los Yanquis de Nueva York.
"Mi papá siempre me dice que me concentre a la hora de lanzar y correr. En estos momentos no pudo venir porque está con el equipo juvenil, se va a poner muy contento", agregó.
Los otros tres ganadores fueron Oliver Morales (Los Santos), Abel Valdés (Chiriquí) y Edgardo Tait (Panamá Oeste).