Las centrales obreras de Ecuador anunciaron ayer domingo una parte de victoria como resultado de las protestas de las dos últimas semanas contra el gobierno del presidente Jamil Mahuad, pero advirtieron que seguirán luchando para anular el modelo neoliberal del régimen.
La plataforma de lucha de los sindicatos fue acordada el sábado en el marco del auto denominado "Congreso del Pueblo", en el que participaron más de 200 dirigentes de organizaciones populares, obreras, indígenas y campesinas.
Ecuador vivió en las dos últimas semanas una convulsión social, que se desató a raíz del drástico plan de ajuste fiscal anunciado por Mahuad. El descontento social fue tal que Mahuad dio el jueves marcha atrás en algunos de los puntos más criticados de su programa económico.
Mientras las amenazas sindicales discurrían, por otro lado el gobierno trabajó el fin de semana en delinear lo que serán los proyectos de leyes que enviará al congreso para corregir varios aspectos económicos, como el tributario.
"Aquí los sectores consideran que la movilización social ha logrado un gran triunfo, lograron parar un paquete radical, desmedido, un paquete con el cual el gobierno quería profundizar el neoliberalismo", dijo a Reuters el secretario del Congreso del Pueblo, Alberto Acosta.
"Si bien es un triunfo, no es suficiente. El gobierno todavía no ha renunciado a sus pretensiones privatizadoras, a sus pretensiones para reducir la presencia del Estado como un ente dinámico para el desarrollo, ni ha renunciado a llevar adelante todas las reformas que exigen los organismos internacionales", agregó.
El Frente Patriótico, el Frente Popular, el Frente Unitario de Trabajadores, el Frente Energético y la Unión Nacional de Educadores son las mayores centrales obreras participantes en el Congreso del Pueblo, que han mostrado un discurso feroz a la gestión económica de Mahuad.
El martes, los trabajadores públicos realizarán una protesta contra el modelo neoliberal.
Mahuad, que descartó que su gobierno haya estado en riesgo de desestabilizarse por las protestas, ha exhortado a los sindicatos a privilegiar el diálogo como vía para resolver los conflictos.
"Lo que queremos es fortalecer la unidad que hemos logrado y que sin lugar a dudas fue la forma más importante para obtener este triunfo parcial pero muy importante", dijo el presidente del Frente Unitario de Trabajadores, Fausto Dután.
"El gobierno debe tomar en cuenta que el modelo económico que ha venido imponiendo nos ha llevado a la tragedia del país, sobretodo para los pobres. Estamos dispuestos a un proceso de diálogo para impulsar un modelo económico distinto", precisó.
Ecuador, con un índice de pobreza de 62,5 por ciento, pasa por la peor crisis económica de las últimas décadas.
Mahuad tiene actualmente una popularidad de 16 por ciento, uno de los índices más bajos en su poco más de siete meses en el poder, según encuestas privadas.
Paralelo al discurso sindical, el gobierno trabajó el fin de semana en perfeccionar los proyectos tributarios con los cuales espera obtener fondos para financiar el déficit fiscal de 6,5 por ciento del Producto Interior Bruto.
El palacio presidencial en Quito fue sede de intensas reuniones entre Mahuad y funcionarios económicos para redactar los proyectos de ley que eliminarán exoneraciones tributarias y crearán nuevos impuestos a los autos de lujo y al patrimonio empresarial.
"No hemos sido capaces de realizar una reforma estructural del Estado", dijo el diputado oficialista, Ramiro Rivera, al manifestar la necesidad de emprender las reformas económicas.
Informes periodísticos dijeron además que el gobierno estaría estudiando los términos bajo los que aplicará la flexibilización del congelamiento de los depósitos bancarios, en un afán por calmar el ánimo de los 12,2 millones de ecuatorianos.