Ni la Federación de Béisbol de Panamá, ni el Instituto Nacional de Deportes, están actuando con sensatez con respecto a la utilización del estadio Roberto Mariano Bula de Colón.
Y aunque no lo quieran decir, debe haber mucha presión para que ambos organismos den, a última hora, el visto bueno para que se pueda jugar.
Hace unos días nada más, se hablaba de lo peligroso que era este estadio para jugadores y aficionados, producto de las malas condiciones en que se encontraban sus infraestructuras.
Es más un ingeniero del INDE comentó que los cimientos y vigas de la gradería de concreto estaban en tan mal estado, que podían colapsar.
Se involucró al Sistema de Protección Civil, que advertía que este estadio no estaba en condiciones para el público, versión desmentida días después.
Lo cierto es que los ingenieros y técnicos del Instituto de Deportes sí inspeccionaron el estadio y determinaron que era mejor no utilizarlo.
El director del INDE, Manuel Pinzón, sabiamente ratificó entonces que era mejor no jugar en este coliseo, por el peligro latente.
Raramente y en cuestión de días, el director del INDE cambia de opinión, pese a que hizo énfasis en los 163 mil balboas que cuestan las reparaciones y le manda a la Federación la autorización para jugar.
Sin embargo, esa nota era clara, pues el INDE se eximía de cualquier responsabilidad o mejor dicho, desgracia que ocurriera en Colón.
La Federación en primera instancia optó por lo sano, pero horas más tarde y tal vez sin medir posibles consecuencias dijo que iban a jugar en Colón.
El estadio Roberto Mariano Bula refleja pobres taquillas para el juvenil y sólo si su equipo clasifica a semifinales y finales hay llenos; entonces por qué arriesgar tanto.
Será entonces que las autoridades y deportistas colonenses presionaron al INDE y la Federación para que de todas formas se jugara.
Es cierto que SINAPROC es la máxima autoridad para decidir sobre protección civil, pero si ingenieros y técnicos del INDE dicen que un estadio es inseguro, esto no debe ser por capricho.
Las tragedias no son predecibles. Hay que recordar lo que ocurrió en el Estadio Nacional, nadie quiso que muriera una persona.
En Colón hay un área vetada y peligrosa, a punto de derrumbarse y aún así, ambos organismos decidieron que se jugará.
Hay que recordar que el llanto de una madre por la muerte de un ser querido no se calla con notas de advertencias y la FEDEBEIS y el INDE serán los únicos responsables, si una tragedia sucede más tarde en Colón.