El traspaso del inglés David Beckham al Real Madrid, alimentado por sólidos argumentos comerciales, podría convertirse en un rompecabezas táctico y diplomático para el entrenador del club ‘merengue’, que ya debe esmerarse para distribuir el juego ofensivo, mientras el defensivo sigue sin consolidarse.
La historia comenzó a convertirse en simple rutina: Real Madrid y sus estrellas hacen soñar, pero la defensa renguea.
Todos los años, técnicos, jugadores y aficionados, así como tácticos, jugadores y comentaristas critican la debilidad defensiva, duramente afectada por los resultados decadentes del capitán Fernando Hierro y reclaman refuerzos para esa defensa.
En cuatro años, el club fichó al portugués Luis Figo, al francés Zinédine Zidane y al brasileño Ronaldo a un efectivo ya integrado por Raúl.
Este año, el Real Madrid pecó en varias ocasiones en defensa, pero sobre todo con Ronaldo en punta, Raúl atrasado, Figo en la derecha y Zidane a la izquierda y a menudo al joven Guti como mediocentro recuperador de balones junto al francés Claude Makelele y así el Real Madrid demostró que sufría enormemente para recuperar el balón cuando lo perdía.
La llegada de Beckham planteará sin duda un problema añadido al entrenador: la ubicación natural del inglés es ala derecha, el puesto que justamente ocupa el ex balón de oro Figo.
¿Habrá que sentarlo en el banquillo?, se preguntan los enterados.
En ese sentido, la llegada de Beckham es un signo favorable para la continuidad de Vicente Del Bosque en el banquillo madrileño.
Si el técnico fue criticado por la ausencia de juego y de resultados en las últimas semanas, este plácido salmantino volvió a colocar al equipo en la carrera por el título (le basta un triunfo el domingo contra el Athletic de Bilbao).
En un tanto de factura italiana, Nakata cedió una pelota servida por la derecha a un Nakamura que deambulaba sin marca por el lado contrario y éste sacó un disparo al palo opuesto ante la salida tardía del arquero Mike Utting.
Nakamura juega con el Reggina de Italia, mientras que Nakata lo hace con el Parma.
Tras el gol, el trámite del partido se tornó intrascendente, con escasas ocasiones de gol.
En la segunda mitad, Nueva Zelanda salió con más disposición de ataque, pero sin despeinar al arquero japonés Seigo Narazaki.
Salvo un cabezazo de Ivan Vicelich a los 53, los kiwis’’ llegaron pocas veces con peligro.
Japón liquidó el partido con el golazo de Nakata, quien convalidó sus credenciales de ser la figura referente del fútbol nipón.
Nakata irrumpió como tromba desde la izquierda, se acomodó justo en la frontal del área y metió un cañonazo que batió a Utting.
Nakamura, con un remate de cabeza a boca de jarro, puso cifras definitivas en una jugada en la que Japón partió en dos a una defensa demasiado complaciente.
El rival de turno de Japón será Francia en Saint Etienne y Nueva Zelanda se medirá con Colombia en Lyon, en ambos casos el juego será mañana viernes.