La afición chiricana recordará la gran final del LXXI Torneo Nacional de Béisbol, como una de las más dolorosas, luego de ver a su equipo dejar escapar el bicampeonato en el sexto y séptimo partido.
Antes de la batalla por el título, Chiriquí tenía marca perfecta de cuatro victorias contra cero frente a los bocatoreños; sin embargo, en la final su tercer, cuarto y quinto bate, Jonathan Saavedra, Ángel Chávez y Xavier Quiroz, respectivamente, lideraron el bajón ofensivo de la artillería del Valle de la Luna.
Saavedra, un consagrado toletero, solo conectó dos imparables en 20 turnos, para un anémico promedio de .100.
El pobre rendimiento de Saavedra le costó ir a la banca para el final del sexto encuentro y todo el séptimo choque. El piloto de Chiriquí, Aristides Bustamante, dijo que la decisión se tomó porque Jonathan no estaba haciendo el trabajo.
Ángel Chávez, ex grandes ligas y cuarto bate de los chiricanos, sonó para .130, producto de tres incogibles en 23 veces al bate.
Por su lado, Xavier Quiroz, quinto cañón, pegó para .179, gracias a cinco inatrapables en 28 turnos.
Entre los tres apagados bombarderos chiricanos batearon en la final para .141, luego de tronar 10 “hits” en 71 apariciones oficiales.
Durante las tres primeras fases del certamen Saavedra acumuló promedios de .345, .343 y .333, en la regular, serie de seis y semifinal, respectivamente.
Chávez sacudió para .328, .359 y .500, mientras que Quiroz pegó .314, .333 y .429 en las tres rondas previas a la final.
En las siete batallas de la final Saavedra, Chávez y Quiroz se combinaron para remolcar tres carreras y anotar tres más.