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Tres hombres y una mujer en mi vida


En   mis 33 años de edad, han habido tres hombres y una mujer que han marcado mi vida.  Tres hombres   me  han demostrado que ser hombre no  es rudeza y tener más  mujeres, sino ser buen padre. En mi conteo del  Día del  Padre mi primer ejemplo a seguir es Rafael Gustavo Osorio Serrano. Mi abuelo, mi viejo… la persona que siempre ha sido ejemplo de padre para mí. A sus 94 años en medio de sus cuentos repetidos (típicos de la edad), aún siente esa labor de dar el empujoncito final a sus hijos. Mi abuelo es ese primer pilar que me pudo refugiar de niño.

En el segundo escalón de mi conteo está Solón Tuñón. Un hombre  inteligente con nombre de filósofo y carácter de sargento, pero con un poco de cariño  para dar, cuando  es necesario. Solón es un ejemplo de padre  porque, por lo que recuerdo, ese señor ha sido y es todo para sus hijos.  

El tercero de este pequeño “ranking” es Jorge Zúñiga, conocido en el barrio como “Pocho”. Padre abnegado,  consentidor de sus hijas, el hombre que terminó de forjarle el carácter a mi querida Karla,  esa que  al verme me  dice que se casó con un “pochin”, no sé por qué… Pocho, explícame eso, por favor.   Me cuenta  mi “Karlita” que el  consejo básico de Pocho es:  “Hay que creerse las cosas para proyectarlas”.  Cada conversación con este creyente de la selección de fútbol de  Panamá es amena.

 

Por último,  pero no menos importante,  está esa   mujer que ha marcado mi vida: mi madre María Osorio. Esa mujer de hierro, madre incansable, que crió a tres hombres de bien. Esa que rompe con esos paradigmas que  dicen que las mujeres no pueden jugar el rol de un padre. Esa es mi madre, quien sin tener a un hombre al lado puso orden en los momentos precisos y  repartió cariño cuando era merecido. Gracias, madre, por enseñarme el camino; ese camino que sigo  y  que transmitiré, en su momento,   a mis hijos. 

¡Feliz Día del Padre!


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696704
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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