Un tribunal costarricense anunció ayer el fallo sobre el caso de 115 personas enfermas de cáncer que resultaron afectadas con una excesiva aplicación de cobalto en un hospital estatal. El único imputado del caso, el radiofísico Francisco Cabezas Solera, recibió seis años de prisión por varios delitos de homicidio culposo y fue inhabilitado para ejercer su profesión durante 5 años. La lectura de la sentencia aún no se ha realizado en su totalidad.
El término de "culposo" indica que no hubo intención, solo impericia o negligencia del imputado. Cabezas fue absuelto de otras 14 acusaciones por homicidio culposo, así como de más de 50 por lesiones culposas y otra por falsificación y uso de documento falso. En la acusación original se achacaba a Cabezas 28 causas por presunto homicidio culposo y las 55 por supuestas lesiones culposas, además de la falsificación de documento y uso de documento falso.
A Cabezas se le señala como el responsable de una mala calibración de la bomba de cobalto Alcyon II, en el hospital capitalino San Juan de Dios, falla que provocó lesiones a 115 enfermos de cáncer entre julio y octubre de 1996.
El juicio por lo que se conoce como el mayor escándalo en las instituciones estatales de salud en este país inició el 26 de febrero anterior, con la presencia de 35 enfermos sobrevivientes y parientes de otros 80 que fallecieron. La CCSS entregó 1.5 millones de dólares a algunos familiares de los "sobre-irradiados" para resarcir daños físicos y morales.