Trinidad y Tobago, un equipo con fútbol colectivo, fortaleza, velocidad y una artillería que no le tiemblan los pies para disparar, es nuestro rival en los cuartos de final de la Copa Oro. Empataron 4-4 anoche con México.
Los trinitarios mostraron su poder casi demoledor en la primera fase de la Copa Oro y ayer lo hicieron ante México, lo que los ubica como un favorito que llegó calladito por la puerta de atrás.
Trinidad y Tobago, a mi juicio, tiene la plantilla más completa que le he visto, incluso mejor que la que fue al Mundial de Alemania 2006.
Son definitivamente una piedra en el camino para el equipo panameño que busca llegar nuevamente a las finales del torneo regional.
Los trinitarios tienen todo lo que no ha demostrado la selección conducida por el colombiano Hernán Darío "El Bolillo" Gómez, que este domingo en New Jersey tendrá que fajarse como decimos en buen panameño.
Esto indica que la concentración de Panamá debe durar los 90 minutos y más para poder cumplir el objetivo de avanzar a las semifinales.
Traducido al buen español bailaremos con la más fea, porque Trinidad y Tobago es uno de los mejores equipos de esta Copa Oro al sumar 7 puntos de 9 posibles en la primera ronda.
Otra enseñanza que nos deja la primera fase es que los partidos hay que ganarlos en la cancha y que no existe enemigo pequeño, todo lo contrario a lo que pensaban muchos. Los cuatro equipos caribeños avanzaron a la segunda ronda, mientras que la gran decepción ha sido Centroamérica, donde apenas Panamá y Costa Rica con tres puntos se mantienen con vida.
Honduras, El Salvador y Guatemala fracasaron, por lo que los ticos y nosotros tendremos que defender los colores del área y buscar ese boleto.
"El Bolillo" debe afinar una buena estrategia porque lo que viene ahora no se puede encarar con lentitud, descuido y pensando en pajaritos preñados. Hay que sacar la garra si realmente quieres llegar a lo más alto y mantener ese prestigio ganado en las ediciones anteriores, de lo contrario se tendrán que despedir en los cuartos de final.