El ejército vivirá hoy un triste aniversario por la ausencia obligada de su comandante en jefe Augusto Pinochet y por el arresto de importantes generales acusados de violaciones de derechos humanos durante la dictadura de Pinochet.
Cada 19 de septiembre la institución celebra su día con un desfile, acompañada por las otras ramas castrenses y, generalmente, de importantes invitados extranjeros.
Las celebraciones se cierran por la noche con una recepción de gala en el club de oficiales del ejército, en la que el invitado de honor es el presidente de la república.
Este año todo será muy diferente. No habrá recepción e gala y muchos temen que haya desórdenes en lugar de desfiles.
El comandante en jefe del ejército, general Ricardo Izurieta, anticipó que no se realizará la acostumbrada recepción en el Club Militar, porque la situación y los ánimos no están para celebraciones.
La causa es la ausencia de Pinochet detenido en Londres y de cinco generales procesados aquí por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Varios cientos más de uniformados están enjuiciados, también por abusos.
Sólo desde que Pinochet fue detenido hace 11 meses, más de 30 oficiales han sido encausados por los tribunales, lo que despertó la ira de los militares por la decisión de no aplicar una controversial amnistía que legó el régimen castrense, según la cual no se puede encausar a alguien acusado de ciertos delitos entre 1973 y abril de 1978.
El ministro de la Presidencia, José Miguel Insulza, reconoció que "existe un clima algo enrarecido".
La controversia se agudizó el martes con la detención y encausamiento del general retirado Humberto Gordon, ex integrante de la Junta Militar de Pinochet y director de la Central Nacional de Informaciones, la policía represiva del régimen.
Gordon fue acusado por el juez especial Sergio Muñoz de cómplice del asesinato en 1982 del dirigente sindical opositor Tucapel Jiménez, muerto de cinco balazos y degollado.
Los generales retirados protestaron por la medida de Muñoz que no retrocedió y, por el contrario, horas después arrestó y encausó por el mismo crimen a otro general, Roberto Schmied.
Antes de ser notificado de su proceso, Schmied se refugió en un regimiento y el periódico La Tercera dijo que salió del recinto por orden del jefe de inteligencia del ejército, el general Eduardo Jara.
Otras manifestaciones de desagrado se esperan hoy debido a la ausencia de Pinochet, quien, aunque no le correspondía en su calidad de ex jefe de Estado o de senador vitalicio, era casi seguro que habría sido invitado porque comandó la institución por un cuarto de siglo y cuando se retiro el ejército lo nombró comandante en jefe benemérito.