El entrenador del Barcelona, Luis Enrique Martínez, se mostró ayer "contentísimo" tras ganar 2-1 al Sevilla y aseguró que la remontada protagonizada por su equipo los "refuerza mucho más", pues lograron "darle la vuelta" al partido "en un campo muy difícil" y ante un rival que no había perdido en liga en casa.
El técnico barcelonista aseveró que su equipo hizo "una segunda parte muy buena, generó muchísimas ocasiones claras de gol y que pudo cerrar el partido, pero no fue así y el juego estuvo abierto hasta el final".
"Estoy muy contento por el resultado de jornada y por ganar en un campo muy difícil. Ya sabíamos de la dificultad y aunque las cosas las tenemos preparadas y trabajadas, al final cuesta", dijo Luis Enrique.
Sobre el enfado de Lionel Messi cuando se le salió una bota y se resistió a dejar el campo, por lo que fue amonestado, Luis Enrique dijo que no es "nada destacable" y lo entendió porque "los jugadores están en caliente y no quieren dejar a su equipo con uno menos".
El triunfo, con goles de Messi y Luis Suárez, deja el Barcelona a dos puntos del Real Madrid, líder de la Liga española con 27 unidades.