Si Francia -y en general los países europeos- temía algo durante su Eurocopa era la posibilidad de que un atentado terrorista reventase el torneo. El asesinato de dos policías por un "lobo solitario" no repercutió directamente sobre la competición, y las autoridades galas respiran con alivio.
El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, catalogó ayer la organización como "un éxito" y se felicitó porque la coordinación entre todos los estamentos haya funcionado de manera "ejemplar".
A su juicio, la Eurocopa se celebró en un contexto particular, que convirtió la seguridad en "una prioridad absoluta, preparada durante meses, con un dispositivo excepcional".
Más de 90 mil personas (entre ellos 72 mil policías) velaron por que el torneo fuese "un éxito a ojos del mundo entero", y consiguieron que "solo se hable de fútbol y de las emociones magníficas que despierta este deporte".