El Liverpool se dejó el liderato que ha ostentado en la primera parte de la Liga de Inglaterra en el derbi, después de que el Everton, a siete minutos del final, privara de la victoria a su vecino para depositar en manos del Manchester United el dominio de la Liga Premier inglesa.
Una jugada a balón parado, ejecutada por Mikel Arteta y consumada por el australiano Tim Cahill, echó por tierra las expectativas del conjunto de Rafael Benítez, que se vio ganador cuando Steven Gerrard encarriló el triunfo en el minuto 70 del partido.
La aceleración que ha experimentado el Manchester United en los últimos encuentros y la decadencia en la contundencia del Liverpool, ha terminado por depositar al cuadro de Alex Ferguson en la cima de la tabla. Y aún con un partido pendiente por disputar. La presión ha podido con el Liverpool, que dilapidó jornada tras jornada su margen de error hasta que ha claudicado en el liderato.
Rafael Benítez, ya en el banquillo después de superar las intervenciones de cálculos renales, tiró de la artillería española para el derbi local. Fernando Torres formó parte de los titulares por primera vez desde su lesión. Y reapareció Xabi Alonso, después de dos semanas de ausencia por la dolencia en el empeine. Pepe Reina y Albert Riera no han dejado de ser fijos. Álvaro Arbeloa fue el único que permaneció en el banco.
Frente a ellos Mikel Arteta como responsable del mando de operaciones del Everton, que se plantó en Anfield en pleno ascenso. Con cinco encuentros sin encajar un gol y la fiabilidad que otorgan las tres victorias seguidas como carta de presentación.
De hecho, el cuadro de David Moyes, sexto en la tabla al acecho del quinto, el Arsenal, nunca volvió la cara al compromiso. Aceptó la propuesta local. Comenzó con más empuje. Nada más empezar, el delantero nigeriano Victor Anichebe lanzó un disparo raso que tuvo que desviar Reina.
A continuación llegó otro de Tim Cahill que también atrapó el meta madrileño.