La selección anfitriona, Turquía, se comió a Eslovenia en el segundo partido de cuartos de final 95 por 68, gracias a la combinación de un poderoso juego de equipo de toda la selección, cinco hicieron diez o más puntos y el clamor del público dejó a sus rivales sin respuesta.
El baloncesto es un juego de cinco contra cinco, al menos, según las reglas; pero Turquía juega con 15.000 más. El estadio es un solo grito y una sola bandera. Los aficionados aplauden a los suyos y silban a una cuando juega el contrario, con unos altos decibeles.