Luego que un desconocido le había derramado accidentalmente una bebida en un club nocturno de Boston, el exjugador Aaron Hernández se decidió a seguirlo y abrió fuego contra su automóvil, en un ataque que mató a esa persona y a un acompañante, afirmaron los fiscales ayer.
“Creo que le di uno en la cabeza y otro en el pecho”, habría dicho Hernández a un amigo mientras ambos huían del lugar del ataque, en una camioneta deportiva, dijeron los fiscales a la corte durante la audiencia en que se notificaron los cargos al extightend de los Patriots.
Hernández se declaró inocente en la jornada de siete cargos, incluidos dos de homicidio intencional, por el tiroteo de 2012.